El avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni sumó este miércoles un testimonio clave que podría complicar aún más su situación judicial.
Ante el fiscal Gerardo Pollicita, el empresario Pablo Martín Feijoo —hijo de una de las jubiladas acreedoras— aseguró que el funcionario le adeuda otros 65.000 dólares correspondientes a refacciones realizadas en el departamento que adquirió en el barrio porteño de Caballito.
Según declaró en los tribunales de Comodoro Py, él mismo se encargó de las obras en el inmueble de la calle Miró al 500, inversión que, de acuerdo a su testimonio, fue acordada “por fuera” del contrato formal de compraventa. El dinero —siempre según su versión— sería reintegrado cuando Adorni venda otra propiedad que posee en Parque Chacabuco.
La causa, que también está bajo la órbita del juez Ariel Lijo, busca determinar si el incremento patrimonial del jefe de Gabinete es compatible con sus ingresos declarados.
Cómo se originó la operación
El departamento en cuestión pertenecía al exfutbolista Hugo Morales, quien lo vendió en 2025 a las jubiladas Claudia Sbabo y Beatriz Viegas por 200.000 dólares. La operación fue gestionada por Feijoo, quien luego lo revendió a Adorni.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, el precio final pactado fue de 230.000 dólares, con un anticipo de 30.000 y el resto financiado a un año, sin intereses. Sin embargo, el punto bajo investigación no es la rentabilidad del negocio, sino el esquema de pagos y deudas paralelas que rodearon la operación.
Deudas, préstamos y movimientos bajo la lupa
El expediente revela que, además de los 65.000 dólares por refacciones, Adorni mantiene otros compromisos financieros:
200.000 dólares a las jubiladas que financiaron la compra del inmueble.
70.000 dólares (con interés del 11% anual) correspondientes a un préstamo de particulares, parcialmente saldado.
En paralelo, la fiscalía investiga gastos personales del funcionario y su esposa, Bettina Angeletti, especialmente viajes al exterior y operaciones presuntamente realizadas en efectivo, que no aparecen reflejadas en registros bancarios.
Para profundizar el análisis, Pollicita solicitó información a entidades financieras, billeteras virtuales y exchanges de criptomonedas, así como registros de vuelos y movimientos en cajas de seguridad. También intervino el Banco Central de la República Argentina para obtener datos sobre compra de divisas.
Un expediente en expansión
El testimonio de Feijoo se suma a otras declaraciones recientes, como las de intermediarios inmobiliarios y testigos vinculados a la operación. La investigación ahora apunta a reconstruir con precisión el flujo de dinero y determinar si existieron ingresos no declarados o mecanismos informales de financiamiento.
En este contexto, la causa continúa ampliándose y podría derivar en nuevas medidas judiciales a medida que se incorporen pruebas sobre el patrimonio y los movimientos financieros del jefe de Gabinete.







