María Eugenia Vidal rechazó hablar sobre el escenario y su entorno le apuntó a Marcos Peña.

La gobernadora bonaerense quedó muy lejos de Axel Kicillof y no pudo frenar el descontento social en sectores de clase media y del interior provincial

Por Martín Dinatale

Ni el abrazo de Mauricio Macri pidiendo públicamente “no se la pierdan” o el reclamo de Lilita Carrió exigiendo que se suba al escenario a hablar pudieron sacar a María Eugenia Vidal del malhumor visible y el enojo contenido. La abrumadora derrota de la gobernadora bonaerense por más de 17 puntos contra Axel Kicillof descolocó a la mandataria provincial y la dejó en una situación muy complicada para remontar en octubre.

Con el 79% de los votos escrutados, Vidal obtenía anoche el 32% de los votos frente al arrollador 49% de Kicillof, apenas algo mejor que Macri que en la provincia obtenía el 30% de los votos. Esto habla de un leve corte de boleta en favor de Vidal que sus allegados lo atribuyen a votos de Lavagna o incluso del kirchnerismo.

“Estamos desencajados y no podemos siquiera digerir aún el desagregado de votos por distritos”, dijo a Infobae un allegado a Vidal después de la conferencia de prensa que compartió con Macri en el búnker de juntos Por el Cambio en Costa Salguero.

Allí se vio a una Vidal abrumada. Pocos minutos antes, Carrió, que había improvisado un discurso en el escenario, le pidió subir y no quiso. “No tenía nada más para decir”, se justificaron sus voceros.

En la evaluación inicial de los datos de Juntos por el Cambio en la provincia, sostienen que en la tercera y segunda sección electoral que son las de más bajos recursos, el kirchnerismo arrasó con resultados que en algunos municipios superaban el 28% de ventaja. Ese es el voto duro de Cristina Kirchner y el que supo aprovechar Kicillof.

Sin embargo, en sectores de clase media como la primera sección electoral, el voto de Vidal no prendió y por el contrario mostraron que con diferencias de entre 10 y 15 puntos en algunos municipios la dura crisis económica golpeó fuerte a esa franja social. “No pudimos contener ni siquiera a nuestros votantes”, se quejó un ministro de la provincia de Buenos Aires.

Por otra parte, Vidal solo sufrió un voto arrastre para abajo de la mala elección de Macri. Y quedó en claro que la apuesta por el voto del interior o los sectores medios de la provincia no pudo compensar el resultado para Vidal.

Ni en la conferencia de prensa con Macri ni en el escenario con todos los funcionarios, Vidal quiso hablar. Tampoco envió mensaje alguno por sus voceros de manera oficial.

En la evaluación de los votos, Vidal tampoco podrá revertir demasiado está derrota electoral en octubre si se tiene en cuenta que la participación ciudadana fue del 75%, un número histórico en las elecciones bonaerenses que Juntos por el Cambio apostó a perforar y no pudo.

Hacia adentro de la gobernación bonaerense, anoche se escuchaban fuertes reproches hacia el jefe de gabinete, Marcos Peña, por una tesitura de estrategia electoral: la insistencia en unificar las elecciones provinciales y la nacional en lugar de desdoblar.

Esta semana vendrán más tiempos de reproches, y con justificación, ya que desde enero Vidal confiaba en ganar las elecciones provinciales con un desdoblamiento que no se hizo por imposición de Peña y del gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba.

El equipo de Vidal apostaba a que un desdoblamiento hubiese ayudado a ganar a Macri porque iba a desencajar el aparato partidario de los intendentes bonaerenses del PJ. Pero nada de esto se dio y ahora Vidal deberá remontar está derrota en octubre sin posibilidad alguna de ir a un balotaje, porque no lo permite la legislación bonaerense.

Anoche, en el búnker de Juntos por el Cambio, analizaban que el voto del aparato del PJ y la ayuda de la figura fuerte de Cristina Kirchner superó cualquier expectativa frente a un Kicillof casi desconocido entre los bonaerenses.

Al filo de la medianoche, un allegado a Vidal dijo a Infobae: “No tenemos más estrategia que la que dijo Macri”, en abierta referencia a un diálogo con sectores de Lavagna o Espert que a esta altura no podrían ayudar a revertir la derrota.

Macri asumió gran parte de la responsabilidad de la derrota nacional y provincial. En ello se incluiría la estrategia de sumar a Miguel Ángel Pichetto como candidato a vicepresidente como supuesto garante para sumar votos del PJ que Vidal no vio en estas elecciones.

De cara a octubre, habrá una nueva recorrida de Vidal por los distritos más castigados en las urnas aunque hasta anoche los laderos de la gobernadora admitían que no hay receta mágica posible para remontar tan profunda derrota.

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