Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, declaró este martes ante el Juzgado Federal N°2 de Morón y rechazó las acusaciones que lo señalan como uno de los presuntos autores del triple crimen narco de Florencio Varela, uno de los episodios criminales más impactantes registrados en el conurbano bonaerense en los últimos años.
El ciudadano peruano, extraditado desde Lima y alojado actualmente en el penal federal de Marcos Paz, fue indagado por videoconferencia desde la unidad penitenciaria. Durante la audiencia, asistido por un abogado particular incorporado recientemente a la causa, aceptó prestar declaración, aunque se limitó a negar cualquier vinculación con los hechos investigados.
Valverde había arribado al país el lunes por la noche en un avión de la Fuerza Aérea Argentina, que aterrizó en la base aérea de El Palomar. Tras su descenso, efectivos de la Policía Federal le notificaron formalmente el requerimiento judicial y posteriormente fue trasladado bajo estricta custodia al complejo penitenciario.
La Justicia lo acusa de haber participado en el asesinato de Morena Verdi, Lara Gutiérrez y Brenda del Castillo, tres jóvenes que fueron torturadas, apuñaladas y posteriormente mutiladas antes de ser enterradas en una vivienda precaria de Villa Vaettone, en Florencio Varela, durante septiembre de 2025.
La imputación incluye los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada y homicidio criminis causa agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, cargos que contemplan como única pena posible la prisión perpetua en caso de una eventual condena.
De acuerdo con la investigación encabezada por el juez Jorge Rodríguez y el secretario Ignacio Calvi, existen testimonios que ubican a “Pequeño J” en la escena del crimen. Entre ellos figuran las declaraciones de Celeste González Guerrero, una de las imputadas en la causa, además de un testigo de identidad reservada.
Los investigadores también sostienen que Valverde estuvo presente en reuniones previas al hecho, tanto en el barrio porteño de Flores como en Quilmes, donde habría mantenido contacto con otros sospechosos.
Uno de los elementos considerados clave es un conjunto deportivo blanco y negro hallado en un aguantadero de Isidro Casanova, presuntamente utilizado por el acusado. Según peritajes, la prenda presentaba manchas hemáticas. En ese mismo lugar se secuestró además una pistola calibre .40.
La causa también lo vincula con una estructura narco que operaba en el Bajo Flores. Según testimonios incorporados al expediente, “Pequeño J” integraba la cadena de distribución de droga sintética conocida como “tusi” y ocupaba un rango intermedio dentro de la organización.
Su alias responde, según consta en el expediente, al nombre “Julio”, utilizado dentro de la banda, mientras que el apodo “Pequeño” hacía referencia a su posición jerárquica dentro de la estructura criminal.
Tras permanecer prófugo durante varios meses, fue localizado y detenido en Perú. Su extradición fue coordinada por Interpol y la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de la Policía Federal Argentina.







