Una mujer y sus tres hijos, de entre 4 y 8 años, vivieron una pesadilla durante tres días cuando la pareja de ella los encerró, ató, torturó y abusó de su pareja delante de los chicos. El hombre de 28 años quedó detenido porque la joven logró escapar y denunciarlo. Los vecinos admitieron que escuchaban gritos y que no intervinieron porque “ya había pasado otras veces”.

El hecho se extendió del 4 al 7 de este mes, pero recién trascendió ahora cuando la fiscal de violencia familiar, Betina Croppi, lo confirmó ante los medios. La familia sufrió el horror en una casa de barrio General Bustos, a pocas cuadras del centro de la ciudad de Córdoba .

Los chicos, según relató la mamá cuando logró huir en ropa interior y pedir auxilio, no tenían comida ni el padrastro les dio agua; el hombre los mantenía al sol a punto tal que registraron quemaduras. Su estado general, cuando los encontraron, era malo.Están en el Hospital Infantil de Córdoba.

Los más castigados fueron los más chicos. Durante las tres jornadas en que estuvieron “presos” en su casa por la acción de José Ezequiel Molina, ella salió una sola vez con su “autorización” y bajo la amenaza de que si no regresaba en una hora seguirían los castigos a los menores. En esa oportunidad, volvió sin dar alerta de la situación que vivían.

La madre y el hombre mantenían una relación desde hacía pocos meses y convivían en la casa de ella. Según los datos, la pelea comenzó por celos de él y el convencimiento de que ella le era infiel. Así se inició la tortura y el cautiverio.

Después de la denuncia, quedó preso e imputado por abuso sexual con acceso carnal, lesiones leves calificadas, lesiones leves, amenazas calificadas reiteradas y privación ilegítima de la libertad. A ella, la mantuvo atada y la abusó en varias oportunidades.

La familia ya registra antecedentes de violencia familiar; el papá de los chicos tiene una orden de restricción por denuncias de golpes.

La fiscal Croppi reconoció que los vecinos escucharon gritos pero que indicaron que no avisaron a la Policía o intervinieron porque había antecedentes de situaciones similares. Dijeron, incluso, que cuando alertaban a la Policía la mujer atendía pero les decía que no había problemas.

Por: Gabriela Origlia

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