Yuyito González: “Me han dicho de todo, el insulto no es forma de relacionarse”

Yuyito González

Una entrevista a Yuyito González deja varias definiciones fuertes, tanto personales como políticas, atravesadas por su relación con Javier Milei y por la reconstrucción de su propia identidad después de décadas como figura mediática.

Uno de los ejes más fuertes es cómo describe la crisis que vivió en 2005, cuando decidió abandonar definitivamente el rol de “sex symbol”. Cuenta que sentía que había perdido su identidad y que ya no soportaba la exposición ni la lógica del exhibicionismo. Relata que ese proceso derivó en una transformación espiritual vinculada a la iglesia evangélica, donde dice haber encontrado “contención” y una nueva manera de vivir.

También habla sin demasiados filtros sobre el impacto económico y emocional de ese cambio: pasar de una vida de abundancia y empleados para todo a aprender a administrar dinero, cocinar o ir al supermercado. Ahí aparece uno de los momentos más humanos de la charla, cuando admite que iba “llorando con anteojos negros” porque sentía vergüenza de esa nueva realidad.

En otro tramo muy fuerte, reconoce que detrás de la imagen pública de mujer segura había una autoestima muy baja:

“Parecía que me comía el mundo, pero tenía la autoestima muy baja”.

Incluso cuestiona hoy muchas decisiones de aquella etapa, especialmente sus producciones para Playboy, que asegura que no repetiría porque ya no se identifica con “comerciar con la sexualidad”.

Sobre su vínculo con Milei, confirma que no tienen contacto desde principios de año y define la separación como algo que “tuvo que trabajar mucho”. Habla de “una hecatombe” entre el “te amo” y la ruptura, aunque evita dar detalles íntimos. Aun así, conserva una mirada afectuosa sobre la relación y sostiene que fue una experiencia importante en su vida.

La parte políticamente más sensible llega cuando critica los agravios sexuales en la discusión pública. Ahí incluye tanto ataques que recibió ella misma (“gato”, “pagada”, “prostituta”) como descalificaciones hacia mujeres de distintos espacios políticos. Y aunque evita confrontar directamente con Milei, sí admite que no le gustan los insultos del presidente:

“No me parece una forma de relacionarse”.

Sin embargo, también aclara que no se considera opositora ni militante de ningún espacio político, y repite varias veces que su “única militancia es Cristo”.

La entrevista mezcla confesión personal, espiritualidad, farándula y política. Yuyito intenta mostrarse hoy como alguien más serena, menos impulsiva y más consciente de sus vínculos, aunque todavía atravesada por el impacto emocional de haber sido durante décadas un personaje público muy expuesto.

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