Marcelo Tinelli acusado de “soborno”, Claudia Villafañe contó intimidades y el pase de facturas de Rodrigo Lussich

La tele está que arde: tensión entre compañeros de canal, un reencuentro lleno de anécdotas, y por primera vez dejaron a Tinelli sin saber qué contestar
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Las caras de la televisión de esta semana: Marcelo Tinelli, Claudia Villafañe y Rodrigo Lussich

La semana del amigo no le trajo a la tele mucha tranquilidad que digamos. En un pase de comedia que sorprendió a toda “La Academia”, Marcelo Tinelli fue acusado de “soborno” por el hijo de diez años de Dady Brieva.

En tanto, Claudia Villafañe aceptó la invitación de Sofía Pachano a Cocineros Argentinos y mientras enrollaban canelones contaron algunas intimidades de su paso por MasterChef Celebrity. En América, Intratables le entregó casi media hora tarde al programa Intrusos Especial y Rodrigo Lussich se las cobró con ironía punzante.

Casi nadie se anima a plantársele a Marcelo Tinelli cuando juega de local en “La Academia”. El hombre de Bolívar tiene tanto manejo del aire y de todo lo que pasa en el programa, que es muy difícil que algo lo descoloque. Hasta que en la noche del martes encontró a la horma de su zapato.

Mariela Anchipi, esposa de Dady Brieva, llegó a la pista acompañada de Felipe y Rosario, los hijos de 10 y 8 años que tiene con el actor. Como es habitual en el conductor, empezó a pinchar al varón (fanático de Colón de Santa Fe como el padre) para que adoptara los colores de San Lorenzo, pero lo que menos se esperó fue la respuesta del nene: “Soborname con lo que quieras, pero yo soy de Colón”.

La contraoferta de una bicicleta, una camiseta del Ciclón y una pelota no hizo más que reafirmar el concepto: “Y después me decís que yo me invento lo de los sobornos”, le insistió Felipe. Mientras tanto, “La Chipi” se escondía detrás de su bailarín muerta de vergüenza. Si en el próximo ritmo se suma la visita de Dady, va a ser mejor que en esa gala Marcelo se pida el día libre.

A los Intrusos nunca les cerró demasiado el tema de la doble función “matiné y trasnoche” a la que se vieron empujados luego de la deserción de Jorge Rial de la pantalla. Al menos eso dejan traslucir cada vez que pueden: “Es por poco tiempo”, se autoconvencen mientras las semanas siguen y siguen.

Para peor, el viernes último la noche se tiñó de castaño oscuro cuando los Intratables de Alejandro Fantino les entregaron el aire veinte minutos más tarde de lo acordado. Las redes se enojaron, los conductores se enojaron, en el canal se enojaron… echando aún más leña a una fogata que ya alcanzó proporciones incendiarias.

El martes pasado, Rodrigo Lussich, único conductor designado en ausencia de su compañero, se despidió de la edición vespertina con una virulenta aclaración a modo de pase de facturas: “Nuestro horario de la noche previsto es 23:35. Quiero darlo para que no se pongan nerviosos. Espero que nos encontremos a las 23:35”. Guiño de ojo, sonrisa irónica y mano en alto. Esto con Pallares no pasaba.

Lo que menos se debe haber imaginado Claudia Villafañe cuando firmó el contrato de MasterChef Celebrity es que su paso por el programa la convertiría en una figura de la gastronomía. Ni “mujer de Diego”, ni “empresaria exitosa”, ni “la mamá de Dalma y Gianinna”: una chef hecha y derecha. Invitada a Cocineros argentinos por su hija putativa, Sofía Pachano, Villafañe se calzó el delantal para preparar una receta propia. Como se ve que de ñoquis está hasta el flequillo, esta vez fueron canelones.

Entre ingrediente e ingrediente, las amigas aprovecharon para ponerse al día y contar intimidades de MasterChef Celebrity, lo que sumó mucho al momento que compartieron. El paso de Claudia por el programa de la TV Pública dejó dos reflexiones: que en cualquier momento se suma un nuevo plato a la venta online que motoriza la empresaria en sus redes y que Pachano tendría que hablar un poco más despacio para que se le entienda mejor.

Guillermo Courau

 

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