¿Pronto será posible volver atrás la edad de los humanos?

En entrevista con Infobae, Aubrey de Grey explica cuáles son los 7 tipos de desgastes que ocurren en el cuerpo a nivel celular y las soluciones en las que se está trabajando. Según dice, estamos a menos de 20 años de lograr extender la vida indefinidamente

Por Desirée Jaimovich

Aubrey de Grey es biogerontólogo y está dedicado, hace varios años, a encontrar la forma de detener el envejecimiento. El especialista cree que si se repara el daño celular que surge fruto del metabolismo, se puede detener el paso de los años y lograr vivir mil años.

De Grey estudió ciencias de la computación en Cambridge y obtuvo un PhD por su estudios en biología celular. Ahora se desempeña como director científico (CSO) del Centro de Investigación Fundación SENS, desde donde impulsa el desarrollo de diferentes técnicas biotecnológicas para combatir el envejecimiento.

La fundación, según se explica en su página web, está abocada a la medicina regenerativa para reparar el daño que conllevan las enfermedades propias del envejecimiento. «Nuestro objetivo es ayudar a construir una industria que curará esas enfermedades», se lee en el blog. La entidad está financiada por donaciones que recibe de privados, empresas y ONG. Para tener un detalle de esta información se puede ingresar aquí.

En 1999, de Grey publicó un libro llamado «La Teoría de los Radicales Libres Mitocondriales del Envejecimiento», donde explica que prevenir el daño al ADN mitocondrial (las mitocondrias son orgánulos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular) ayudaría a vivir por más tiempo.

En 2007 presentó el libro «El fin del envejecimiento», que escribió junto con Michel Rae, su asistente en esta investigación. En ese texto, el experto explica cómo se puede restablecer el cuerpo para lograr que permanezca joven de manera indefinida.

Habla del desarrollo de medicina regenerativa que va se centra en estrategias de ingeniería para la ralentización de la senescencia (SENS).Las células senescentes son aquellas que han dejado de dividirse, se acumulan en el cuerpo y generan envejecimiento.

Infobae habló con el científico, para conocer un poco más sobre su teoría. En esta entrevista De Grey analizó en detalle cuáles son los 7 tipos de daño celular que ocasionan el envejecimiento y cómo se pueden combatir para lograr postergar la muerte indefinidamente. O casi.

-Voy a consultarle sobre la paradoja del metabolismo. Entiendo que, según dice usted, el mero funcionamiento de nuestro cuerpo genera envejecimiento y que se trata, más que nada de un fenómeno mecánico.

-Seguro. Yo no lo llamaría una paradoja, y creo que es útil mencionarlo porque le sirve a la gente para entender que el envejecimiento no es un misterio. El fenómeno que ocurre en el cuerpo humano o el de cualquier criatura viva es lo mismo que ocurre en un auto, un avión u otra máquina hecha por humanos. Es un fenómeno físico. Cualquier maquinaria que tiene partes móviles, ya sea que esté viva o no, va a hacerse daño, va a crear cambios en la estructura de su composición como consecuencia de su operatoria normal. Y la máquina estará configurada para tolerar una cierta cantidad de esos cambios, pero sólo una cierta cantidad de ellos. Así que eventualmente esos cambios comenzarán a dificultar y finalmente imposibilitar el funcionamiento de la máquina.

-En términos de esta maquinaria, y me refiero al cuerpo humano, usted ha descripto siete formas de desgaste, ¿cuán lejos estamos de encontrar una solución real, quiero decir tangible y para todos, para estos 7 tipos de daños que ocasionan el envejecimiento?

-Son 7 tipos de daños, 7 tipos de cambios que ocurren en el cuerpo como consecuencia de su funcionamiento normal, como explicaba recién. Como hay 7 tipos, esto es necesariamente una estrategia de «divide y reinarás». En otras palabras: tenemos que reparar todas ellas y desarrollamos diferentes tipos de terapias para cada una de ellas. Y vamos a hacer que todas esas terapias funcionen. Así que para responder tu pregunta tengo que decirte un «ni». Para algunos de los tipos de daños, los más fáciles, ya tenemos terapias que se están probando clínicamente y están funcionando, van a reparar los daños; otras van a comenzar a ser probadas clínicamente en los próximos dos años y en el caso de las más difíciles, creo que estamos a 5 u 8 años de hacer pruebas clínicas en esos casos. Luego de eso hay dos pasos más: el primero es completar las pruebas clínicas para que funcionen bien, de manera efectiva y segura. Luego hay que hacer terapias combinadas que se puedan aplicar a las mismas personas al mismo tiempo, como para que obtengan los beneficios de todas esas terapias.

-¿Cuáles son aquellas terapias que están desarrolladas y funcionando y cuáles son aquellas que se están probando aún?

-Si repasamos los 7 ítems, la que está más avanzada es la terapia con células madre que son para tratar varias condiciones, incluidas las que tienen que ver con el envejecimiento ya se están haciendo ensayos clínicos, o se están usando en clínicas, a veces fuera de entornos regulatorios habituales, para tratar varias cuestiones vinculadas con el envejecimiento, entre los cuales el más importante es el Parkinson, que es, definitivamente, una enfermedad ocasionada por la pérdida de células, donde un tipo específico de neurona muere y no se reemplaza naturalmente, entonces tenemos que reemplazarla, y ésa sería la reparación del año. Se están haciendo ensayos clínicos. Otro punto es la remoción de células senescentes que son células que alcanzaron un estadío en el cual están haciendo más daño que algo positivo, se vuelven tóxicas para el entorno y, por algún motivo, el cuerpo es incapaz de deshacerse de ellas entonces se están haciendo ensayos clínicos de drogas que hacen que esas células mueran.

-¿Y el cáncer?

-Si seguimos con la lista, está el tema del cáncer, que es interesante, porque hay varias formas de tratar el cáncer, algunas están siendo sometidas a pruebas y otras aún no, pero se están acercando, se deberían hacer en los próximos años. Luego están los desechos que se acumulan dentro y fuera de las células y las considero dos categorías separadas. Para los residuos que se generan fuera de la célula hay un ejemplo que ya fue sometido a pruebas clínicas y funciona y consiste en remover los amiloides de los pacientes pero hay otras terapias similares que utilizan el sistema inmunológico para quitar este desecho molecular que está siendo probado y llevará algunos años para que sea probado. Y en el caso de los residuos intracelulares están más o menos en el mismo estadío: terapias que están cerca de ser probados clínicamente pero todavía no se llegó a se punto.

-¿Cuáles son los desafíos más complicados?

-Lo más difícil son los dos que no mencioné aún: primero está la mutación en el ADN de las mitocondrias, responsables de la química de la respiración. Y tenemos datos iniciales muy interesantes sobre una forma de lidiar con ese problema, pero ni siquiera se ha probado en ratones, recién lo vamos a comenzar a probar así que eso quiere decir que faltan varios años aún para que se pruebe en humanos, y lo mismo ocurre con el último que es la restauración de la elasticidad de tejidos como los de las arterias, la piel o los ojos, que se vuelven cada vez menos y menos elásticos y eso genera problemas como la hipertensión o presbicia.

– He leído que considera el envejecimiento como una especie de enfermedad. ¿Es así?

-Lo que pienso es que la palabra «enfermedad» ya se utiliza de un modo muy amplio. La gente cree que pienso que la definición del término «enfermedad» debería ser más amplio todavía e incluir aspectos del envejecimiento y en realidad pienso exactamente lo opuesto: que el término «enfermedad» no debería usarse para cosas como Alzheimer o Parkinson o lo que sea que llega con el envejecimiento. La palabra «enfermedad» sólo debería usarse para daños en la salud que ocurren durante la juventud, todo lo demás es parte del envejecimiento y si decidimos usar «enfermedad» para referirnos a algunas partes del envejecimiento y no para otras partes generamos confusión y se gasta dinero en sectores incorrectos, así que no, creo que las enfermedades propias del envejecimiento no debería llamarse «enfermedad».

– ¿Cree que el entorno, como los factores ambientales, tiene un impacto importante en el envejecimiento? ¿La forma en que comemos, el estilo de vida que llevamos afecta radicalmente en este tema?

-La alimentación y estilo de vida contribuyen a la forma en que el cuerpo acumula diferente tipos de daños y por lo tanto, la tasa o el tiempo en que estos daños se vuelven patológicos y nos enferman; pero la magnitud de ese impacto es bastante menor de lo que la gente tiende a creer. Hace falta ver el mundo como una totalidad y ver cuál es la expectativa de vida en diferentes países o comunidades y son solo algunos años. Los Estados Unidos, por ejemplo (que es donde yo vivo ahora) está bastante abajo en el ranking de naciones saludables. Y figura en el puesto 45 o algo así, en lo que se refiere a la expectativa de vida, pero está tan sólo a 5 años de diferencia del país que figura primero en la lista, que es Japón, así que no deberíamos preocuparnos mucho por esto.

-Leí que está avanzando en un proyecto llamado «Rejuvenecimiento robusto de ratón», que tiene que ver con la longevidad. ¿Cuándo se podrá lograr ese objetivo en los humanos?

-Estamos a cuatro años de alcanzar el objetivo que decidí llamar Rejuvenecimiento robusto de ratón (robust mouse rejuvenation) que no se mide en función de algún tipo de daño en particular, sino en el de la longevidad. Eso quiere decir que en ratones que están en la mitad de su vida, ratones normales, que no están genéticamente enfermos, se podrá duplicar o triplicar su expectativa de vida, sin que hayan sido sometidos previamente a ningún otro tratamiento antes de que alcanzaran la mitad de su vida. Esto es importante porque mucha gente podrá identificarse con esto. A partir de ahí, todavía falta mucho camino por recorrer porque hay que atravesar pruebas y demás para poder hacer esto en los humanos. Así que mi pronóstico es que hay un 50% de probabilidades de que podamos hacer eso mismo con los humanos dentro de 17 años, tal vez. Pero de todos modos, esto es a tiempo para la mayoría de la gente que está viva hoy.

-¿Y en cuánto podremos expandir nuestra expectativa de vida si eso ocurre?

-Ésta es una pregunta complicada porque no hay una buena respuesta. Con los ratones es fácil porque se puede decir, tal vez, que habrá un año de vida extra, pero con los humanos estas terapias probablemente van a otorgar unos 20 o 30 años extra de expectativa de vida, porque ése es el ratio del que estamos hablando. Y el punto es que 20 o 30 años es un período muy extenso en la investigación, así que durante ese tiempo, gente como yo va a continuar investigando para mejorar y refinar estas terapias, para hacerlas más económicas y convenientes, pero también más exhaustivas y eso quiere decir que podríamos estar viendo una situación que yo llamo Velocidad de escape de la longevidad (longevity escape velocity) en la cual la gente que obtenga estas terapias en 17 años a partir de ahora, digamos que tienen 60 años años en ese punto, no van a tener biológicamente 60 años otra vez hasta después de otros 30 años. Y para continuar ayudándolos vamos a tener que ofrecerles mejores terapias, pero tendremos mejores terapias porque habremos tenido 30 años para desarrollarlas. Así que la idea es que, muy probablemente, podremos estar un paso delante del problema después, y eso quiere decir que no hay nada que podamos decir respecto del límite de la expectativa de vida. Lo único que determinará el promedio de tiempo que la gente vivirá serán causas de muerte que no tienen que ver con cuándo hayas nacido, como ser arrasado por un camión, que el planeta haya sido golpeado por un asteroide, una guerra nuclear o lo que sea.

-¿Entonces salvo por esas causas, se podría posponer la muerte de manera indefinida?

-Correcto.

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