Paro universitario: Adiunju rechazó la oferta del 3% y advirtió por el deterioro de la UNJu

Adiunju

La Universidad Nacional de Jujuy atraviesa una nueva jornada de paro en el marco de la medida de fuerza de 24 horas convocada a nivel nacional por los gremios docentes y no docentes universitarios. En la provincia, desde la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Jujuy (Adiunju) cuestionaron con dureza la propuesta salarial presentada por el Gobierno nacional y advirtieron sobre el impacto que la falta de financiamiento está generando en el sistema universitario.

Durante una conferencia de prensa, la secretaria general de Adiunju, Daniela Cari, confirmó la adhesión del sector a la medida y calificó como “totalmente indignante” el ofrecimiento salarial realizado en la última instancia paritaria.

La propuesta contempla un incremento del 3% para septiembre, porcentaje que fue rechazado por las organizaciones gremiales. Según explicó Cari, el ofrecimiento se encuentra muy lejos del porcentaje de recomposición que reclama el sector, estimado por el gremio jujeño en un 32,1%.

“Esto no tiene nada que ver con lo que estamos reclamando”, sostuvo la dirigente, al remarcar que el conflicto salarial se relaciona directamente con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores universitarios.

Para Adiunju, la discusión no se limita exclusivamente a los salarios. El gremio reclama además el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y advierte que la falta de recursos compromete progresivamente el funcionamiento de las universidades nacionales.

En Jujuy, según señaló Cari, alrededor de 3.000 trabajadores universitarios y sus familias se encuentran afectados por la situación salarial. La dirigente sostuvo que los ingresos actuales no ofrecen garantías suficientes para afrontar los gastos cotidianos y cuestionó la falta de respuestas ante el deterioro del poder adquisitivo.

Preocupación por el futuro de la Universidad
A la preocupación expresada por los trabajadores se sumó la mirada de las autoridades de la Universidad Nacional de Jujuy. El rector Mario Bonillo advirtió que el problema presupuestario está provocando un deterioro que podría profundizarse en el mediano y largo plazo.

Bonillo señaló que las consecuencias no recaen únicamente sobre los trabajadores, sino también sobre los estudiantes y sobre las condiciones en las que se desarrollan las carreras.

“Las carreras se siguen dictando, pero se va deteriorando todo el sistema”, sostuvo el rector, quien advirtió que, si la situación continúa, las consecuencias podrían resultar difíciles de revertir.

Uno de los principales problemas está relacionado con los recursos destinados al funcionamiento cotidiano de la institución. Según explicó Bonillo, se redujeron las posibilidades de actualizar o reemplazar equipamiento y también existen dificultades para sostener el mantenimiento de los edificios universitarios.

La situación adquiere mayor dimensión si se considera el fuerte crecimiento de la matrícula. El rector indicó que la UNJu pasó de tener alrededor de 10.000 estudiantes hace una década a unos 30.000 en la actualidad.

Ese crecimiento implica una demanda mucho mayor de aulas, laboratorios, equipamiento y recursos humanos. Para las autoridades universitarias, el desafío consiste en acompañar la expansión de la matrícula con una infraestructura y un presupuesto acordes con las necesidades actuales.

Un conflicto que trasciende los salarios
El paro universitario vuelve a poner en el centro de la discusión la situación de las universidades públicas y el nivel de financiamiento destinado al sistema.

Mientras los gremios reclaman una recomposición salarial que permita recuperar el poder adquisitivo perdido, las autoridades universitarias advierten que la falta de recursos también afecta la infraestructura, el equipamiento y las actividades de investigación y enseñanza.

En este escenario, la jornada de protesta en Jujuy expone un conflicto que excede la discusión por un porcentaje salarial. Para los trabajadores, se trata de recuperar ingresos y garantizar condiciones laborales adecuadas; para las autoridades, el desafío pasa además por sostener una universidad que en los últimos años incrementó significativamente su cantidad de estudiantes, pero que enfrenta crecientes dificultades para responder a esa demanda.

El resultado de las próximas negociaciones entre el Gobierno nacional y las organizaciones universitarias será determinante para establecer si el conflicto encuentra una vía de solución o si, por el contrario, se profundizan las medidas de fuerza.

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