La CAME cuestionó a Milei por atribuir el endeudamiento familiar a la compra de televisores

La entidad empresaria rechazó la explicación del Presidente y sostuvo que el aumento de la deuda de los hogares está relacionado principalmente con la pérdida de poder adquisitivo, el atraso salarial y el incremento de los gastos cotidianos.

El endeudamiento de las familias argentinas continúa en niveles elevados y volvió a generar un cruce entre el Gobierno y representantes del sector comercial. El presidente Javier Milei atribuyó parte del incremento de la morosidad a la compra de televisores durante el Mundial, pero desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cuestionaron esa interpretación y señalaron que el principal problema está en la pérdida de ingresos reales.

La discusión surgió a partir de los últimos datos sobre el comportamiento del crédito y la morosidad de los hogares. Mientras algunos indicadores muestran una leve mejora en los atrasos vinculados con las tarjetas de crédito, los préstamos personales registran un deterioro. Además, parte de la reducción de ciertos índices responde a que algunos deudores pasan a ser considerados irrecuperables y dejan de contabilizarse dentro de las categorías habituales de morosidad.

Durante un discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario, Milei sostuvo que el Mundial había tenido impacto sobre el endeudamiento familiar. “Vino el Mundial, ¿saben qué hicieron muchos? Iban a cadenas de venta de electrodomésticos y se llevaban televisores para el Mundial”, afirmó el Presidente al explicar una de las causas que, según su interpretación, contribuyeron a generar dificultades en el pago de créditos.

Sin embargo, la CAME presentó una explicación diferente. Salvador Femenía, vocero de la entidad, sostuvo que el endeudamiento está relacionado principalmente con la caída del poder adquisitivo y con la necesidad de muchas familias de recurrir al financiamiento para afrontar gastos esenciales.

“Es por la caída del poder adquisitivo”, afirmó Femenía al referirse al origen de las deudas y cuestionar la idea de que el fenómeno esté asociado principalmente con la compra de bienes considerados suntuarios.

Crédito para llegar a fin de mes

Desde la entidad empresaria señalaron que el crédito dejó de funcionar solamente como una herramienta para financiar compras importantes y comenzó a ser utilizado, cada vez con mayor frecuencia, para cubrir gastos cotidianos.

Alimentos, calzado e indumentaria aparecen entre los principales consumos que las familias intentan financiar cuando los ingresos no alcanzan. A esto se suma una creciente dificultad para acceder a préstamos y tarjetas debido a las tasas de interés, la falta de calificación crediticia o el agotamiento de la capacidad de endeudamiento.

Femenía aseguró que esta situación comenzó a observarse antes de 2023 y que en los últimos meses se profundizó. También describió un cambio en los hábitos de consumo: los clientes optan por segundas, terceras y hasta cuartas marcas y reducen la cantidad de productos que compran en cada visita.

La compra fraccionada se convirtió así en una práctica cada vez más habitual en los comercios de cercanía. Según el vocero de la CAME, incluso trabajadores con ingresos superiores al millón de pesos enfrentan dificultades para llegar a fin de mes cuando deben afrontar alquileres, tarifas y otros gastos fijos.

Salarios que pierden frente a los gastos

Para la CAME, el deterioro del consumo también está vinculado con la evolución de los salarios. Femenía sostuvo que luego de una recuperación económica que se extendió hasta los primeros meses de 2025, la situación comenzó nuevamente a tensionarse debido al incremento de las tarifas y a las dificultades para recomponer los ingresos mediante las negociaciones paritarias.

En ese contexto, estimó que existe un atraso salarial de entre 10% y 12%, lo que genera una presión adicional sobre los hogares. Con ingresos que avanzan con mayor lentitud y gastos que aumentan, muchas familias deben recurrir al crédito para cubrir necesidades básicas.

La consecuencia también se observa en los comercios. La caída del consumo reduce las ventas y dificulta el movimiento habitual de la cadena de pagos, con impacto especialmente fuerte sobre las pequeñas y medianas empresas.

Las dificultades también alcanzan a las pymes

El escenario de menor consumo y mayores obligaciones financieras no afecta únicamente a los hogares. Desde la CAME advirtieron que numerosas pymes tienen dificultades para cumplir simultáneamente con sus compromisos crediticios, impositivos y salariales.

La reducción de las ventas limita la capacidad de las empresas para generar liquidez y obliga, en algunos casos, a postergar determinados pagos para poder mantener al día los salarios de sus trabajadores.

En ese marco, la entidad cuestionó también el esquema de regularización impulsado por ARCA. Femenía consideró que el plan oficial no responde completamente a las necesidades de las pequeñas y medianas empresas y reclamó plazos más extensos y condiciones financieras más convenientes.

El escenario planteado por la CAME combina varios factores: menor poder adquisitivo, atraso salarial, aumento de tarifas, dificultades para acceder al crédito y caída del consumo. Un conjunto de problemas que, según la entidad, explica mejor el crecimiento del endeudamiento familiar que la compra de bienes de consumo durante un evento deportivo.

El debate deja así dos interpretaciones contrapuestas sobre las causas de la morosidad: mientras el Presidente puso el foco en determinadas decisiones de consumo de los hogares, desde la representación de las pymes sostienen que el origen está en una pérdida sostenida de capacidad de compra que obliga a muchas familias a financiar incluso sus gastos esenciales.

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