El riesgo país se acerca a los 650 puntos y crece la preocupación por la economía argentina

Riesgo País

La suba del petróleo, el aumento de las tasas internacionales y la caída de los bonos presionan sobre los mercados. La recuperación económica sigue sin consolidarse y las encuestas muestran que la aprobación de Javier Milei permanece por debajo del 40%.

El riesgo país argentino trepó hasta los 648 puntos básicos y volvió a encender señales de alerta en los mercados financieros. La suba del petróleo, el encarecimiento del crédito internacional y la caída de los bonos soberanos conformaron un escenario adverso para la economía nacional.

El deterioro de los títulos argentinos se produjo en medio de una mayor incertidumbre internacional. El petróleo Brent, referencia para el sector energético local, cerró la semana con un incremento cercano al 3% y se aproximó a los 110 dólares por barril.

El encarecimiento del crudo representa una oportunidad para las exportaciones argentinas de energía, pero también genera complicaciones. Su impacto sobre los costos de producción y el transporte puede trasladarse a los precios internos y dificultar la desaceleración de la inflación.

El presidente Javier Milei reconoció que el contexto internacional tuvo efectos negativos sobre el crecimiento económico. Según explicó, el aumento de los precios del petróleo impulsó la inflación en Estados Unidos y contribuyó a elevar las tasas de interés, lo que encarece el financiamiento y reduce las perspectivas de expansión.

La suba de los rendimientos de los bonos estadounidenses también afectó a los activos considerados de mayor riesgo. Durante la última semana, el índice tecnológico Nasdaq cayó un 5%, en un contexto de preocupación por el costo de las inversiones en inteligencia artificial, centros de datos y fabricación de chips.

La deuda argentina, bajo presión

El incremento del riesgo país estuvo acompañado por una caída en las cotizaciones de los bonos argentinos. En un escenario de tasas internacionales más altas y mayor incertidumbre geopolítica, los inversores tienden a reducir su exposición a instrumentos que consideran riesgosos.

A las dificultades externas se suman cuestionamientos sobre las características de los títulos de deuda argentinos. El consultor financiero Marcelo Blanco, ex presidente de Deutsche Bank en Argentina, sostuvo que los bonos surgidos de la reestructuración de la deuda realizada durante la gestión de Martín Guzmán tienen un diseño poco atractivo para los inversores debido a sus bajos intereses.

Como ejemplo, señaló que los Bonares con vencimiento en 2030 pagan un cupón anual del 1%, mientras que los bonos del Tesoro estadounidense a un plazo similar ofrecen rendimientos cercanos al 5%.

Según la estimación de Blanco, una estructura diferente de los títulos argentinos podría reducir el riesgo país en unos 150 puntos básicos. Su planteo apunta a que las condiciones de la deuda también influyen en el costo de financiamiento, más allá de los movimientos de los mercados internacionales.

El petróleo complica la lucha contra la inflación

El aumento del precio del crudo tiene efectos contrapuestos para la Argentina. Por un lado, mejora las perspectivas de ingresos por exportaciones energéticas. Por otro, eleva los costos de las empresas y agrega presión sobre los precios internos.

El índice de precios mayoristas difundido por el Indec registró un incremento del 3,2%. De acuerdo con la consultora LCG, el petróleo crudo y el gas subieron un 15% mensual, después de un aumento del 8% en agosto. Ambos rubros explicaron 1,4 puntos porcentuales de la variación general y acumularon un alza interanual del 68%.

El encarecimiento de la energía repercute en diferentes sectores productivos. Las empresas deben afrontar mayores gastos y no siempre pueden trasladarlos por completo a los consumidores, especialmente cuando la demanda continúa débil.

Sin embargo, una eventual recuperación de las ventas podría llevar a algunas compañías a intentar recomponer sus márgenes mediante nuevos aumentos. De esta manera, la evolución del petróleo se convierte en un factor relevante para las perspectivas inflacionarias de los próximos meses.

Las compras de dólares del Banco Central tampoco alcanzaron para frenar el deterioro de los bonos. Según los datos citados en el análisis financiero, la autoridad monetaria adquirió unos 915 millones de dólares durante octubre y superó los 15.000 millones en compras acumuladas en el año.

Las encuestas suman incertidumbre

La situación financiera también está atravesada por las expectativas políticas. Aunque todavía falta un año para las elecciones presidenciales, los inversores siguen de cerca los sondeos sobre la imagen del Gobierno y las posibilidades de continuidad de su programa económico.

De acuerdo con las mediciones mencionadas en el análisis, Atlas Intel registró una mejora de la aprobación de Milei, que pasó del 38% al 38,5% en el último mes. En tanto, Udesa ubicó el respaldo al Presidente en torno al 36%.

Los resultados muestran que la aprobación presidencial se mantiene por debajo del 40% en las encuestas citadas. Al mismo tiempo, la oposición conserva niveles de adhesión que anticipan una competencia electoral disputada.

La posibilidad de una segunda vuelta en 2027 aparece como otro elemento que los mercados incorporan a sus evaluaciones. La incertidumbre sobre la orientación económica que podría adoptar el país después de las elecciones puede influir en las decisiones de inversión y en la demanda de activos argentinos.

En cuanto a las perspectivas de actividad, la consultora FIEL estimó que la economía podría crecer alrededor del 2% en 2027, una proyección equivalente a la mitad de la contemplada en el proyecto de Presupuesto para ese año. La evolución de la cosecha y el nivel de dolarización serán determinantes para el resultado final.

El Gobierno busca garantizar los pagos de deuda

Desde Washington, Milei, y desde Tailandia, donde participó de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional, el ministro de Economía, Luis Caputo, buscaron transmitir tranquilidad sobre la capacidad de pago del país.

Ambos sostuvieron que la Argentina contará con recursos para afrontar los vencimientos de deuda en dólares de 2027 sin necesidad de recurrir a nuevas colocaciones en los mercados internacionales o locales.

Caputo también señaló que, si se complicara la colocación de bonos en el mercado interno, el Gobierno podría recurrir al acuerdo de intercambio de monedas con China, conocido como swap, entre las alternativas para atender las necesidades financieras.

El objetivo oficial es despejar las dudas sobre la disponibilidad de divisas y evitar que las obligaciones del próximo año se conviertan en una fuente adicional de inestabilidad. Sin embargo, las garantías sobre los pagos futuros no alcanzaron, por ahora, para revertir la tendencia negativa de los bonos.

Otro punto de preocupación es la evolución del dólar durante los meses previos a las elecciones. Un aumento de la demanda de divisas puede reducir los recursos destinados al consumo y afectar una actividad económica que todavía necesita consolidar su recuperación.

El economista Fernando Marengo consideró que el Banco Central debería intervenir antes de que el dólar se acerque al límite superior de la banda cambiaria. Advirtió que una suba brusca podría trasladarse a los precios y dificultar el proceso de desinflación.

Las inversiones energéticas, en el centro de las expectativas

El Gobierno confía en que las inversiones en petróleo, gas y minería contribuyan a incrementar las exportaciones y fortalecer el ingreso de divisas. Los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones superan los 50.000 millones de dólares, según las cifras citadas en el análisis.

La concreción de esos desembolsos dependerá, entre otros factores, de la estabilidad macroeconómica, las condiciones regulatorias y las expectativas sobre la orientación de la política económica en los próximos años.

Por ahora, el aumento del riesgo país responde a una combinación de factores. La suba del petróleo y de las tasas internacionales presiona sobre los activos financieros, mientras que la falta de una recuperación económica consolidada y la incertidumbre electoral agregan dificultades.

El Gobierno busca sostener la confianza de los mercados con garantías sobre el pago de la deuda y con expectativas de nuevas inversiones. El desafío será traducir esos compromisos en mayores exportaciones, crecimiento económico y una reducción sostenida de la inflación, en un contexto internacional que presenta condiciones cada vez más exigentes para el financiamiento.

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