Los incidentes comenzaron antes del encuentro ante Gimnasia y Tiro de Salta y continuaron dentro del estadio 23 de Agosto, donde hubo enfrentamientos entre simpatizantes y escenas de hinchas trepados a los alambrados.
Pese al operativo de seguridad, que contempló unos 250 efectivos policiales, la jornada quedó marcada por la violencia.
El clásico del Norte entre Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Gimnasia y Tiro de Salta, correspondiente a la fecha 33 de la Primera Nacional, terminó con imágenes preocupantes que volvieron a poner en primer plano los problemas de violencia en el fútbol del ascenso.
Lo que debía ser una jornada de alta convocatoria, atravesada por la histórica rivalidad entre ambos equipos, quedó empañado por distintos episodios que se registraron tanto en las horas previas como durante el desarrollo del encuentro. Los incidentes incluyeron piedrazos contra los micros que trasladaban a los simpatizantes visitantes y enfrentamientos dentro de las tribunas del estadio 23 de Agosto.
La tensión comenzó antes del pitazo inicial, cuando se produjeron agresiones contra los vehículos que transportaban a los hinchas salteños. La situación generó preocupación en torno al operativo dispuesto para garantizar el ingreso de ambas parcialidades y evitar nuevos episodios de violencia.
Para este partido, Gimnasia de Jujuy había habilitado localidades destinadas a los simpatizantes de Gimnasia y Tiro, por lo que se organizó un dispositivo especial para recibir y trasladar a los visitantes. La Policía de Jujuy había anunciado la participación de aproximadamente 250 efectivos para custodiar el encuentro.
Sin embargo, el despliegue preventivo no logró impedir que se produjeran incidentes. Dentro del estadio se registraron peleas entre hinchas y escenas de simpatizantes trepados a los alambrados, en una sucesión de imágenes que contrastó con la expectativa que había despertado el clásico.
Un antecedente que ya había encendido las alarmas
Los episodios registrados en Jujuy no fueron los primeros en torno a este enfrentamiento. El partido de la primera rueda, disputado en Salta, también había estado acompañado por situaciones de tensión e incidentes entre hinchas jujeños y efectivos policiales antes del comienzo del encuentro.
La reiteración de estos hechos vuelve a plantear interrogantes sobre las medidas de prevención, la coordinación de los operativos y las condiciones de seguridad necesarias para que ambas parcialidades puedan concurrir a un espectáculo deportivo sin exponerse a situaciones de violencia.
Esta vez, los piedrazos contra los micros y las peleas en las tribunas dejaron una imagen preocupante en el estadio 23 de Agosto. Más allá de la rivalidad deportiva, los incidentes volvieron a desplazar al fútbol del centro de la escena y dejaron bajo la lupa el operativo de seguridad dispuesto para uno de los partidos de mayor convocatoria de la fecha.







