La posible renovación de Claudio Úbeda en Boca Juniors abre un escenario interesante: los hinchas no están divididos en extremos, pero tampoco hay consenso absoluto. Lo que predomina es una postura condicional.
El ciclo del DT pasó por varias etapas desde que asumió tras la muerte de Miguel Ángel Russo: incertidumbre inicial, dudas dirigenciales, un buen arranque en 2026 y luego cierta irregularidad. Sin embargo, el presente lo encuentra con un respaldo creciente, sobre todo por el invicto de 12 partidos y una efectividad cercana al 65%.
Entre los simpatizantes xeneizes, según la encuesta, se repite una idea clara: Úbeda tiene crédito, pero no garantizado. La mayoría no rechaza su continuidad, aunque la supedita directamente a lo que ocurra en el tramo decisivo del semestre.
Ahí aparece un factor clave: el peso de los resultados inmediatos. El Superclásico ante River Plate, el rendimiento en el Torneo Apertura y, especialmente, la campaña en la Copa Libertadores serán determinantes. No es lo mismo cerrar con buenas sensaciones que quedar afuera de los objetivos principales.
También influye el contexto dirigencial. Juan Román Riquelme mantiene una postura alineada con ese análisis: evaluar el rendimiento global antes de tomar una decisión. Hoy, a diferencia de meses atrás, la renovación aparece como una opción concreta, pero no asegurada.
En síntesis, el hincha de Boca no le baja el pulgar a Úbeda, pero tampoco se lo da definitivamente. La continuidad dependerá menos del pasado y más de cómo termine este semestre, con partidos decisivos que pueden inclinar la balanza hacia la renovación… o hacia un nuevo cambio de rumbo.







