La temprana eliminación de Alemania del Mundial 2026, tras caer por penales frente a Paraguay en los 16avos de final, desató una profunda crisis en el fútbol germano. A las críticas por el rendimiento deportivo se sumaron explosivas revelaciones sobre conflictos internos que, según el histórico exfutbolista Lothar Matthäus, afectaron la convivencia y la concentración del plantel durante la Copa del Mundo.
En su programa Lothar geht los y en declaraciones reproducidas por el diario alemán Bild, Matthäus aseguró que el equipo vivió semanas marcadas por discusiones relacionadas con la presencia de familiares, diferencias de trato entre los jugadores y problemas organizativos.
«Hay mucho que analizar, tanto dentro como fuera del campo. Hubo problemas relacionados con las esposas, las familias, los vuelos y la organización en general», afirmó el ex capitán alemán.
Según explicó, la Federación permitió que familiares acompañaran al plantel desde las primeras semanas del torneo, una decisión que, a su entender, terminó desviando el foco del objetivo deportivo.
Privilegios que generaron malestar
Matthäus reveló que existieron diferencias en el trato recibido por los familiares de los futbolistas. Mientras algunos jugadores pudieron trasladar a sus madres en vuelos privados, otros solo obtuvieron autorización para que viajaran sus esposas e hijos, y varios debieron recurrir a vuelos comerciales.
Estas situaciones provocaron reclamos dentro del vestuario.
«Un jugador estaba enfadado con otro porque a la madre de uno se le permitió viajar en avión, mientras que a la esposa e hijos de otro no se les permitió hacerlo. Los demás tuvieron que tomar un vuelo comercial», relató.
El exmediocampista sostuvo que esas discusiones nunca trascendieron públicamente durante el torneo, aunque generaron un clima de tensión permanente entre los integrantes del plantel.
«El enfoque no estuvo en el Mundial»
Para Matthäus, la convivencia con los familiares comenzó demasiado pronto.
«Ni siquiera llevaban dos semanas en Estados Unidos y ya estaban allí las familias. Podrían haber llegado recién en cuartos de final, cuando el equipo hubiera logrado algo importante», cuestionó.
A su juicio, las conversaciones dejaron de centrarse en el fútbol para enfocarse en reservas de hoteles, vuelos y cuestiones logísticas.
«Existió una agitación considerable que no se reflejó hacia el exterior. El enfoque simplemente no estuvo puesto en el Mundial», sentenció.
Una crisis que profundiza la caída del fútbol alemán
La derrota frente a Paraguay confirmó el delicado momento que atraviesa Alemania en los Mundiales.
Después de conquistar el título en Brasil 2014, el seleccionado quedó eliminado en la fase de grupos en Rusia 2018 y Qatar 2022. En la edición 2026 tampoco logró recuperar protagonismo y volvió a despedirse antes de los octavos de final.
Nagelsmann, bajo presión
El entrenador Julian Nagelsmann también quedó en el centro de las críticas.
Tras la eliminación protagonizó una tensa entrevista con la periodista Lili Engels, en la que evitó hacer una fuerte autocrítica y dejó su continuidad en manos de la Federación Alemana de Fútbol.
«Estoy disponible. Si la DFB quiere que continúe, entrenaré a la selección hasta la Eurocopa 2028. Si no, tendrán que decírmelo», expresó.
Sus declaraciones fueron interpretadas por buena parte de la prensa alemana como una respuesta defensiva, mientras la dirigencia analiza su futuro.
Polémica por la tanda de penales
Las críticas también alcanzaron al mediocampista Leon Goretzka, señalado por medios alemanes por no asumir la responsabilidad de ejecutar uno de los penales decisivos frente a Paraguay.
Las imágenes mostraron al capitán Joshua Kimmich organizando el orden de los remates y consultando a Goretzka, quien finalmente no pateó. El sexto penal quedó en manos del defensor Jonathan Tah, que falló su disparo.
La situación reavivó el debate sobre el liderazgo y la personalidad del plantel en los momentos decisivos.
Dura autocrítica
Tras la eliminación, Nagelsmann fue contundente al analizar el presente de su equipo.
«Si te elimina Paraguay, no sos un equipo de primer nivel. Ya no.»
Por su parte, Kimmich asumió la responsabilidad colectiva y descartó buscar culpables externos.
«Somos los jugadores quienes lo echamos a perder, no el entrenador, los medios, el árbitro o el rival.»
Las declaraciones reflejan el complejo escenario que atraviesa el seleccionado alemán, donde la eliminación deportiva quedó rápidamente opacada por las revelaciones sobre un vestuario dividido, conflictos de convivencia y cuestionamientos al liderazgo de un equipo que busca recuperar el prestigio perdido en el fútbol internacional.







