Lo que comenzó como una simple campaña solidaria del Barcelona y UNICEF en 2007 terminó convirtiéndose, casi dos décadas después, en una de las historias más llamativas del fútbol mundial. Lionel Messi, con apenas 20 años, sostuvo en brazos y ayudó a bañar a un bebé de seis meses llamado Lamine Yamal. Hoy, ese niño es la gran figura de España y el rival del capitán argentino en la final del Mundial 2026.
La imagen, que recorrió el mundo en los últimos años, cobró un significado especial en la previa del choque decisivo entre Argentina y España del próximo domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Lo que alguna vez fue una anécdota quedó transformado en un símbolo del paso del tiempo y del recambio generacional entre dos futbolistas extraordinarios.

Una campaña solidaria que quedó para la historia
La sesión fotográfica se realizó a fines de 2007 en uno de los vestuarios del Camp Nou como parte del tradicional calendario benéfico que el diario Sport elaboraba junto con la Fundación FC Barcelona y UNICEF para recaudar fondos y visibilizar programas destinados a la infancia.
Además de Messi, participaron otras figuras del plantel azulgrana como Andrés Iniesta, Thierry Henry, Carles Puyol y Gabriel Milito, quienes también posaron junto a distintos niños.
La familia de Lamine Yamal llegó a esa producción por pura casualidad. UNICEF organizó un sorteo en el barrio de Roca Fonda, en Mataró, donde vivía la familia del pequeño. Tras resultar ganadores, fueron invitados al Camp Nou sin imaginar que compartirían la jornada con quien años más tarde sería considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.

Se trató de una producción fotográfica especial realizada con fines solidarios por Fundación Barcelona y el diario Sport (@FCBarcelona_es)
Messi, un bebé y un patito de goma
El fotógrafo Joan Monfort, autor de las imágenes, recordó que la sesión no fue sencilla al principio.
Messi, por entonces una joven promesa del Barcelona, llegó al vestuario y se encontró con una pequeña bañera llena de agua y un bebé al que debía sostener para la producción. Según contó el propio Monfort, el rosarino, de perfil reservado y tímido, no sabía muy bien cómo cargar al niño.
La tensión inicial desapareció cuando apareció un patito de goma que ayudó a distender el momento. A partir de allí surgieron las fotografías que hoy son conocidas en todo el planeta: Messi sonriente mientras sostiene y baña al pequeño Lamine, acompañado por su madre, Sheila Ebana.
«No hay dinero que pague una foto como esa», resumió años después el fotógrafo.
Una imagen olvidada durante más de una década
Las fotografías permanecieron prácticamente desconocidas durante muchos años.
Recién en la previa de la Eurocopa 2024, el padre de Lamine Yamal, Mounir Nasraoui, las publicó en sus redes sociales acompañadas por la frase: «El comienzo de dos leyendas».
La publicación se volvió viral en cuestión de horas, especialmente después de las grandes actuaciones del joven español durante aquel torneo.
Nasraoui incluso bromeó cuando un periodista le comentó que la imagen parecía «una bendición de Messi» para su hijo.
—»O una bendición de Lamine hacia Messi», respondió entre risas.
La reacción de Lamine Yamal
El propio futbolista español contó que ni siquiera sabía de la existencia de esas fotografías hasta que su padre se las mostró.
En una entrevista con el periodista Gerard Romero explicó que la familia nunca quiso hacerlas públicas porque pretendía evitar las inevitables comparaciones con Messi.
«No creo que a nadie le moleste ser comparado con el mejor jugador de la historia, pero al final son cosas que te restan porque nunca vas a ser como él», reconoció el extremo del Barcelona.
Del Camp Nou a una final del Mundial
Lo que parecía una simple coincidencia terminó convirtiéndose en una historia casi cinematográfica.
Messi, campeón del mundo y líder de la selección argentina, buscará conquistar un nuevo título con la Albiceleste. Del otro lado estará Lamine Yamal, la gran figura de una España que llega como una de las selecciones más sólidas del torneo y que sueña con volver a levantar la Copa del Mundo.
Argentina alcanzó la final tras una campaña marcada por la épica. Ganó todos sus partidos y superó eliminatorias muy exigentes frente a Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra, esta última con un agónico triunfo por 2-1 en semifinales.
España, en cambio, edificó su recorrido desde la solidez colectiva. Apenas recibió un gol en todo el certamen y eliminó sucesivamente a Austria, Portugal, Bélgica y Francia antes de instalarse en la definición.
El domingo, en el MetLife Stadium, aquellas imágenes tomadas en un vestuario del Camp Nou volverán a cobrar vida. Esta vez ya no habrá una bañera ni un patito de goma: habrá una Copa del Mundo en juego y dos generaciones del fútbol frente a frente, con Messi y Lamine Yamal escribiendo un nuevo capítulo de una historia que comenzó mucho antes de que ambos imaginaran compartir una final mundialista.







