El festejo de Guillermo Ortiz, que abrió la cuenta de cabeza para el 1-0 de Atlético Tucumán ante The Strongest. EFE

Le ganó 2-0 a The Strongest con goles de Ortiz y Heredia e igualó la serie. En la definición por penales se lució Cristian Lucchetti, que atajó dos remates y metió uno. Ahora chocará ante Independiente Medellín por un lugar en el grupo que integra Boca.

Los aplausos retumban desde los cuatro costados del José Fierro. Son los miles de hinchas que arengaron durante 90 minutos al equipo del Ruso Zielinski. En el centro del campo de juego, los jugadores de Atlético cantan y se abrazan. El Monumental es una fiesta, y no es para menos: el Decano pudo empatar la llave ante The Strongest en Tucumán y conseguir, gracias a los penales, avanzar en la Copa Libertadores. El porqué es evidente. El conjunto norteño puso todo lo que debía poner e hizo un gran partido. Y así, el refrán “no está muerto quien pelea”, le cae perfecto a estos jugadores, que ahora piensan en lo que viene: Independiente Medellín.

Sabía bien Atlético que debía comenzar con todo, llevándose a su rival por delante. Y así lo hizo. Durante los primeros 45 minutos, prácticamente no le dio respiro al conjunto boliviano. De arranque nomás, el Decano se metió de lleno en el campo de su rival e intentó, de a ratos con fútbol y otras veces con ganas, quebrar el arco de Daniel Vaca. Fue Leandro Díaz quien arrancó avisando. Una. Dos. Pero nada. También lo hizo Javier Toledo. Sin embargo, la fórmula del gol llegaría, en realidad, de una pelota parada y por intermedio de un defensor.

Se jugaban 21 minutos de la etapa inicial cuando desde un tiro de esquina las cosas empezaron a cambiar para Atlético. Un beso a la pelota de Guillermo Acosta, centro ideal y la cabeza, casi de palomita de Marcelo Ortiz, abrió el camino de la alegría Decana. Ojo, no todo fue fiesta. Porque, pese a que fue un monólogo de los tucumanos, también pasaron por varios sustos, sobre todo en el cierre de la parte inicial. Una desconcentración dejó solo a Lucchetti que reaccionó a tiempo y evitó que Marvin Bejarano, con un remate al ras, casi iguale el compromiso para el Tigre boliviano.

En el complemento las cosas no podían cambiar para Atlético. Y aunque The Strongest salió un poco más decidido, Lucas Melano -como lo hizo durante el primer tiempo- se puso el equipo al hombro y llevó, siempre quebrando por derecha, a que el Decano fuera por más. Y vaya si funcionó. Es que de tanto ir e insistir, el volante mandó un gran centro que Leandro Heredia cambió por gol: 2-0.

El desgaste ya estaba hecho. Entonces aparecieron los penales. Y Lucchetti, ese que tantas alegrías le dio a los tucumanos durante muchos años, se convirtió en el héroe, una vez más. Atajó dos, también metió el suyo y dejó que el Decano se meta en la siguiente fase. Bien merecido.

Juan Manuel Rovira – Clarín.com Deportes

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