Colón derrotó a Independiente y jugará la final ante Racing

Colón lo hizo. Lo había anticipado su entrenador Eduardo Domínguez. Había que evitar llegar a los penales, definirlo en los 90 minutos

Y rompió la racha de cinco definiciones por penales consecutivas. Venció con claridad a Independiente 2 a 0 y se clasificó finalista de la Copa de la Liga Profesional.

El viernes, también en el estadio San Juan del Bicentenario, intentará coronarse campeón por primera vez de una competencia de primer nivel. Será una nueva chance tras perder la Sudamericana 2019.

Los dos salieron con el pizarrón táctico bien afinado, lejos de las previsiones, tratando de sorprender al otro. El 4-3-3 de Julio César Falcioni resultó apenas un espejismo, se acomodó en un 4-1-4-1, con Lucas Romero detrás de la línea de volantes y Silvio Romero por delante, Asis y Palacios bien abiertos y Roa y Blanco como internos.

Por su parte, Eduardo Domínguez abandonó la línea de 5, salió con cuatro en el fondo y un rombo en el medio, con Lértora más retrasado, Bernardi más adelantado como enlace (cuando retrocedía estaba cerca de Lucas Romero para sacarle juego al rival), Aliendro y Castro por los costados y arriba el Pulga Rodríguez y Farías.

Aunque el duelo táctico se resuelve en la zona central, el partido no fue trabado. Resultó bastante dinámico porque los dos buscaron llegar con velocidad al área rival. Pero fue Colón en los primeros minutos el que exigió más en ofensiva, aunque sin jugadas de mayor riesgo. Aún así, cuando llegó el penal por mano de Juan Manuel Insaurralde después del remate de Farías, era el que se había insinuado más.

El Pulga Rodríguez no falló. Fue, pegó el saltito, la cruzó de derecha a izquierda, Sosa hacia el otro lado y Colón comenzó a acariciar el sueño de ser finalista.

Independiente reaccionó enseguida y tuvo una chance a los 22 con un cabezazo de Silvio Romero, tras un gran centro de Roa, que Burián sacó al córner. Fue la única clara del rojo.

Con el 1-0, Colón aumentó la presión en todas las líneas para incomodar a los jugadores de Independiente en la recepción. Lértora se hizo fuerte en el medio y fue marcando el ritmo de su equipo. En el ímpetu por ganar cada pelota, Rafael Delgado reaccionó mal ante Bustos, recibió la amarilla, que lo dejará afuera de la final por acumulación (llegó a la quinta). Al equipo de Avellaneda le costó encontrar espacios para superar la línea defensiva de Colón. El Perro Romero no participó mucho; Roa estuvo intermitente pero cuando lograba hilvanar alguna jugada lograba inquietar un poco; y Palacios tuvo mayor movilidad y se desdobló como volante y delantero por derecha. Todo en cuentagotas, claro.

La parte final arrancó con más emociones que en la primera etapa. En la necesidad de lograr la igualdad para cambiar la historia, Independiente se adelantó unos metros y buscó más el arco de Colón. Pero el gol le resultó esquivo. Primero un tiro libre de Lucas Rodríguez reventó el travesaño y después se lució Burián (sacó el balón al córner con esfuerzo) tras un gran cabezazo de Roa.

Pero entre los 17 y 21 minutos apareció el Pulga Rodríguez en toda su dimensión, Primero ejecutó un tiro libre desde lejos que dio en el palo izquierdo de Sosa. Después, con su equipo replegado, con un toque rápido y preciso abrió el camino al segundo gol: apareció solo Blanco, quien alargó para Pierotti y el recién ingresado definió con un toque justo por arriba del uruguayo Sosa.

El 2-0 derrumbó a los jugadores de Independiente después de estar cerca dos veces de la igualdad. Además, el primer cambio de Falcioni fue el ingreso, sorpresivo, de Alan Velasco por Palacios, uno de lo que más inquietaba arriba, quien se retiró muy enojado.

Por el contrario, el equipo de Domínguez renovó la intensidad, a 25 minutos de la clasificación para la final. Y cada vez que recuperaba la pelota, con espacios, quedaba a tiro del tercero. Pierotti, quien había ingresado por Bernardi y había marcado el gol, apenas estuvo 14 minutos en la cancha. Se lesionó e ingresó Cristian Ferreira como único punta, mientras que Castro pasó de enganche. Recién sobre el final y para sostener el 2-0, Colón terminó con línea de 5, su sello en todo el torneo.

De los cuatro semifinalistas, el Sabalero es el menos experimentado. Dejó en el camino a un grande como Independiente. Y el viernes define con el otro gigante de Avellaneda. El David entre Goliat está a 90 minutos de escribir la mejor página de su rica y enorme historia.

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