PEKIN, China.- No saben de imposibles. Rompieron todas las lógicas. No les importa quién está adelante: la selección argentina de básquetbol es sinónimo de temple, coraje, energía, valor y ganas de competir. Después de 17 años vuelve a una final de un Mundial, luego del contundente triunfo ante Francia por 80-66. Y lo que parecía un sueño, terminó siendo una noche de gloria a miles de kilómetros de nuestro país.

Este domingo, el equipo de Sergio Hernández se medirá en la final frente a España, que en el primer turno venció a Australia por 95-88 en un partido trepidante y luego de dos tiempos extra, porque habían igualado en 71 puntos y luego en 80. Es la tercera vez que el conjunto nacional llega a una definición mundialista, después del título de Argentina ’50 y el subcampeonato de Indianápolis 2002.

El comienzo del partido fue de estudio absoluto. Cada equipo se mostró decidido a defender alto para evitar traslados y consumir segundos. Un arranque de Luis Scola a toda orquesta, con 10 puntos en siete minutos que acomodó en la cancha a la Argentina. Campazzo se sumó enseguida con un triple (10-2) para obligar a Francia a gastar su primer tiempo muerto en apenas 4 minutos. Francia movió el banco y, con Nando de Colo y Labeyrie, le dieron soluciones ofensivas para acechar al conjunto nacional. El aporte de Deck le dio otro aire al equipo y se sostuvo arriba la Argentina en el primer cuarto: 21-18.

Sin respiro, en el segundo cuarto fueron golpe por golpe y a la Argentina le costó anotar como en el primer período, ya que Francia ajustó la defensa e incomodó al equipo de Hernández. De Colo y Fournier comenzaron a dominar el juego y se adelantaron en el marcador (24-23). Las soluciones llegaron nuevamente de la mano de Campazzo, porque le ofrece una marcha más al ataque argentino.

Delía apareció en escena, se sumó Laprovittola y surgió Deck, siempre Deck, para recuperar la dinámica que tanto le sirve al conjunto nacional (29-24). La defensa de la Argentina comenzó a sacar de enfoque a Francia y le cortó la dinámica a Fournier. La doble base celeste y blanca dio resultados para sostener el ataque con fluidez y cerrar la primera parte arriba con un bombazo de Campazzo y recuperar la supremacía en el marcador (39-32).

Argentina estableció la máxima diferencia en el comienzo de la segunda mitad. Tres tiros libres de Vildoza abrieron la cuenta (42-32) y después el equipo mantuvo la distancia con otro triple. Sucedió que Francia respondió con bombazos de Albicy y de Batum. Pero la energía defensiva celeste y blanca volvió a impactar en el juego, porque los galos no pudieron entrar en ritmo y le provocó 7 pérdidas (50-38).

La cantidad de recursos de Les Bleus es lo que permitió que la Argentina no los sacase del juego, porque Fournier, Ntilikina y De Colo no dejaron de insistir. Pero cuando entran en acción Campazzo y Vildoza se pone en sintonía el equipo fluye. La lectura del juego que hizo el staff técnico fue determinante para poder establecer una diferencia que por momentos llegó a los 15 puntos (55-40). No es sencillo aguantar el talento galo, pero defendiendo al límite y negando la línea de pase, la selección de nuestro país pudo cerrar el período dominando (60-48).

La furia de Francia arrancó con triple de Baye y la respuesta no tardó en llegar con Laprovittola, que aportó un triple y una asistencia a Scola para mantener lejos al rival (65-55). No fue sencillo sostener al equipo europeo, presionaron defensivamente y la Argentina se quedó sin gol y por dos minutos y medio estuvo en 65 puntos. Un libre de Campazzo y un doble de Deck sacó del pozo al conjunto nacional (68-57). El efecto Scola hizo estallar el estadio, dos triples del capitán pusieron una luz muy importante a poco más de dos minutos (74-59).

Finalmente, la selección encaminó el encuentro hasta ese 80-66 que ya se sumó a la colección de momentos inolvidables del básquetbol argentino. Un equipo que supera los límites, que empuja y se faja contra cualquier contrincante. Que es inconformista por naturaleza, propio del legado de la Generación Dorada. Pero ésta es otra historia: es el relato de un equipo que ante España buscará ser el gran monarca de este deporte.

Fuente: AFP
Por: Diego Morini.

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