Purmamarca, uno de los lugares líderes del turismo nacional
El fin de semana largo impulsó un fuerte movimiento turístico en todo el país, con altos niveles de ocupación en los principales destinos y una intensa circulación de viajeros. Según datos del Observatorio Argentino de Turismo, la ocupación hotelera alcanzó en promedio el 80%, consolidando una tendencia positiva en la actividad.
En la Ciudad de Buenos Aires, la afluencia de visitantes se hizo sentir especialmente en teatros, restaurantes y espacios culturales, donde se registraron largas filas y una importante concurrencia. Este escenario se replicó, con distintas intensidades, en otros puntos turísticos del país.
Sin embargo, especialistas advierten que, si bien los niveles de ocupación son elevados, el gasto de los turistas muestra señales de moderación en comparación con años anteriores. Marcos Cohen Arazi, economista del IERAL, explicó que el movimiento se sostiene, aunque con un perfil de consumo más ajustado.
De acuerdo con el informe, durante el primer bimestre de 2026 la cantidad de argentinos que viajaron al exterior cayó un 10% respecto del mismo período de 2025, mientras que el ingreso de turistas extranjeros creció un 4%. Aun así, se mantiene la relación histórica: por cada visitante extranjero que llega al país, tres argentinos viajan al exterior.
Entre los factores que explican la reducción del turismo emisivo, Cohen Arazi señaló la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de tarifas y servicios, y la incertidumbre económica registrada durante el último año. “El bolsillo no logra acompañar la inflación”, resumió.
Otro elemento que incide en el comportamiento del turismo es el denominado “efecto Messi”. Muchos argentinos optaron por postergar sus vacaciones para mediados de año, con el objetivo de viajar al Mundial 2026, favorecidos por la cercanía geográfica y la mayor conectividad.
En cuanto al turismo receptivo, el especialista advirtió que Argentina continúa siendo un destino caro en comparación con otros países, lo que limita la llegada de visitantes internacionales. La falta de competitividad, los altos costos internos y la conectividad aérea insuficiente aparecen como los principales obstáculos.
En este sentido, remarcó la necesidad de avanzar en reformas estructurales que permitan mejorar la competitividad del sector, reducir impuestos y ampliar la oferta de vuelos e infraestructura.
Por otro lado, el turismo interno sigue mostrando dinamismo, aunque con cambios en los hábitos de consumo. Se observa una mayor tendencia a realizar escapadas cortas y de cercanía, con un gasto más acotado, en línea con la caída del poder adquisitivo.
De cara al resto del año, las perspectivas del sector estarán condicionadas por la evolución de la economía y la capacidad de implementar medidas que impulsen la llegada de turistas extranjeros y sostengan el consumo interno, clave para las economías regionales.







