Las danzas circulares, de origen ancestral, invitan a compartir desde el movimiento, la escucha y la conexión con lo esencial: el ritmo, la tierra y la comunidad. En una época marcada por el aislamiento y la aceleración cotidiana, estos espacios ofrecen una pausa necesaria para volver al cuerpo, al presente y al vínculo con los demás.
“Cuando bailamos en círculo no hay jerarquías: todos somos parte de algo más grande. No importa si sabés bailar o no, lo importante es entregarse a la experiencia”, expresa Scornik, quien lleva más de dos décadas difundiendo esta propuesta en Argentina y en otros países.
El taller se enmarca en una política cultural que apuesta por actividades accesibles, transformadoras y profundamente humanas, entendiendo el arte como un camino hacia la salud emocional, la pertenencia y la construcción de vínculos genuinos.
Desde el Gobierno de Jujuy se continúa fortaleciendo estas iniciativas, que despiertan la sensibilidad colectiva y contribuyen a tejer comunidad a través del arte.
Quienes deseen conocer más sobre esta práctica o el recorrido del facilitador pueden visitar el sitio oficial: www.tinkudanzas.com/danzas, donde se ofrece información sobre los orígenes, fundamentos y enfoque pedagógico de las danzas circulares.
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