Se trata de cicatrices ocasionadas por la ruptura de fibras elásticas y colágenas que sostienen la capa intermedia de nuestra piel.

Por Rosalía Rozalén. Existen varias causas que pueden ocasionar la aparición de estrías, ligadas principalmente al aumento de volumen y al crecimiento. Nuestra piel es bastante elástica y se puede adaptar a un nuevo volumen, pero en el caso de un estiramiento que supere el límite de elasticidad de la piel, distinto en cada persona, ésta tiende a romper las fibras que le brindan la elasticidad.

La ruptura de estas fibras ocurre en la capa de dermis reticular de la piel y el resultado de todo esto son las estrías, esas marcas de color rojo o blanco que aparecen en zonas específicas de nuestro cuerpo, sobre todo en abdomen, mamas, caderas, piernas, nalgas y brazos.

Por lo tanto, el primer consejo para remediar la aparición de estrías es evitar subir de peso de manera brusca y mantener una alimentación equilibrada, con la presencia de alimentos que nutran bien la piel, así como aplicar cremas hidratantes para ayudar a su elasticidad.

Muchas fuentes médicas advierten que ningún método de tratamiento contra las estrías es 100% eficaz. Estas marcas en la piel no son peligrosas, no tienen ninguna consecuencia sobre nuestra salud, pero sí pueden resultar estéticamente incómodas.

Lo ideal es cuidar bien la piel

Para muchas personas las estrías son marcas antiestéticas, sin embargo, responden a una adaptación de nuestro cuerpo (nuestra piel se estira para adaptarse a un volumen mayor por un tiempo prolongado, como sucede durante el embarazo).

Algunas de las principales causas de la aparición de estrías son:

Embarazo: incremento de volumen por un largo periodo de tiempo.

Desarrollo: principalmente el cuerpo femenino enfrenta muchos cambios en el momento de la pubertad.

Culturismo: al desarrollar un gran volumen muscular en poco tiempo.

Problemas de salud de la piel: si la piel no está bien hidratada y con la cantidad de colágeno adecuada.

Lo más recomendable es cuidar nuestra piel siguiendo unos buenos hábitos alimenticios, entre los que se encuentran:

Incrementar el consumo de vitamina C, ya que favorece la producción del colágeno -la molécula proteica que permite que la piel adquiera sus propiedades elásticas y de regeneración.

Ampliar el consumo de proteínas en nuestra dieta diaria.

Evitar los alimentos ricos en grasas porque estas se acumulan en ciertas zonas del cuerpo favoreciendo la aparición de estrías.

Practicar deporte regularmente para mantener la elasticidad de la piel, pero sin hipertrofiar la masa muscular.

Si ya han aparecido estrías en nuestro cuerpo, se puede recurrir a la medicina estética para mejorarlas. Según cada caso, si son recientes o antiguas, la zona a tratar, el fototipo (la coloración de la piel), y otras variables, se suelen combinar tratamientos como pueden ser carboxiterapia, radiofrecuencia, láser fraccionado, IPL (Luz Pulsada Intensa), mesoterapia, dispositivos eléctricos de microneedling.

Por otro lado existen remedios naturales que podemos intentar aplicar, aunque no son igual que la medicina estética.

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