El 98% de los pacientes sometidos a cirugía robótica de próstata con Toumai recuperan el control urinario en etapas tempranas, según datos del Sanatorio Agote, lo que refleja el impacto positivo de esta tecnología en la calidad de vida
La cirugía robótica se consolidó como una de las principales innovaciones médicas en el tratamiento de patologías prostáticas en Argentina. Gracias al uso de tecnología de alta precisión, estas intervenciones permiten reducir riesgos, acortar los tiempos de recuperación y mejorar significativamente los resultados funcionales, especialmente en la continencia urinaria y la preservación de la función sexual.
Uno de los avances más destacados es la incorporación del sistema robótico Toumai en el Sanatorio Agote, una plataforma de última generación que posiciona al país entre los referentes regionales en cirugía mínimamente invasiva. Con una inversión superior a los 2,5 millones de dólares, este equipamiento redefine el abordaje quirúrgico de enfermedades como el cáncer de próstata y la hiperplasia prostática benigna severa.
El sistema ofrece visión tridimensional en alta definición, capaz de ampliar el campo quirúrgico hasta diez veces, lo que permite al cirujano identificar y preservar estructuras anatómicas clave con una precisión milimétrica. Según datos del Sanatorio Agote, el 98% de los pacientes intervenidos con cirugía robótica de próstata recupera el control urinario en etapas tempranas, un indicador clave del impacto positivo en la calidad de vida.
Precisión, tecnología y mejores resultados
La cirugía robótica no reemplaza al médico: los brazos robóticos son controlados en todo momento por el cirujano desde una consola, lo que elimina el margen de error asociado a temblores y mejora el acceso a zonas anatómicas complejas. Esta combinación de destreza humana y tecnología avanzada permite reducir hasta en un 80% la incidencia de disfunción eréctil en comparación con la cirugía abierta tradicional.
“El gran diferencial es la posibilidad de preservar nervios microscópicos fundamentales para la función sexual, algo que con técnicas convencionales resulta mucho más difícil”, explicó el doctor Fernando Monti, jefe de Urología del Sanatorio Agote.
Entre sus principales características, el sistema Toumai incorpora feedback háptico, consola abierta, supresión de temblores y visualización 3D en alta definición. Además, cuenta con conectividad 5G y una latencia inferior a 40 milisegundos, lo que habilita la telecirugía en tiempo real y la supervisión remota de procedimientos por especialistas de otros países.
Menor tiempo quirúrgico y recuperación más rápida
Otro beneficio concreto de la cirugía robótica es la reducción del tiempo quirúrgico en alrededor del 25%, lo que implica menor exposición a la anestesia y una recuperación más rápida. En muchos casos, los pacientes reciben el alta médica entre 24 y 48 horas después de la intervención, con menos dolor y cicatrices mínimas.
El impacto de esta tecnología también se extiende a otras patologías urológicas, como las cirugías renales. La precisión del sistema permite minimizar los tiempos de isquemia y conservar mayor cantidad de tejido sano, reduciendo el riesgo de complicaciones futuras como la necesidad de diálisis.
Un cambio que empieza a reflejarse en el sistema de salud
El avance de la cirugía robótica comienza a ser reconocido por el sistema de salud argentino. Algunas empresas de medicina prepaga ya ofrecen coberturas parciales o descuentos de hasta el 20%, al considerar que la menor tasa de complicaciones y la recuperación acelerada reducen costos a mediano plazo.
Si bien la urología lidera la adopción de esta tecnología, el Sanatorio Agote proyecta su expansión hacia otras especialidades, como cirugía general, colon y recto, estómago, ginecología y tórax. “El objetivo es sostener estándares de excelencia con procedimientos cada vez menos invasivos, menos dolorosos y con mejores resultados funcionales”, señaló Monti.
El diseño modular del sistema y la posibilidad de crear centros de capacitación quirúrgica a distancia anticipan también una transformación en la formación médica, no solo en Argentina sino en toda la región, ampliando el acceso a prácticas de alta complejidad y fomentando el intercambio profesional en tiempo real.







