El polen de abeja y sus beneficios para la salud

Desde los tiempos más antiguos, al polen se le atribuyen múltiples beneficios. Se considera muy buena para la salud de quien la consume. Pero muy poco se conoce sobre si son ciertas o no todas las propiedades que se le atribuyen.

 
La verdad es que existen muy pocos estudios científicos que se hayan dedicado a investigar sobre el polen y sus propiedades.
 
Pero si algo se puede confirmar, es que cuenta con una carga nutritiva muy ventajosa.
 

Fuente de nutrientes

Si pensamos en el polen, inmediatamente lo relacionamos con las abejas. Se trata del polvo que las abejas toman de las flores para alimentar sus colmenas.
 
Está conformado por las células reproductivas masculinas que poseen las plantas.
 
Para que los apicultores puedan obtenerlo, deben tender trampas a las abejas. Las colocan en la entrada de la colmena y toman el polvo de las patas de las abejas cuando ellas entran.
 
De ahí se produce el polen seco. Es deshidratado para el consumo humano.
 
En ese polen se reúnen proteínas, vitaminas y minerales. También cuenta con otros nutrientes beneficiosos para la salud.
 
Pero no todo es perfecto. La cantidad de polen en el producto es reducida y, por lo tanto, también lo es su efecto en el cuerpo.
 
Algunos expertos aseguran que no es necesario añadir este u otros suplementos a tus comidas. Con solo llevar una dieta variada y equilibrada podrás consumir los nutrientes que tu cuerpo necesita.
 
Ningún estudio respalda el argumento de que resulta beneficioso para la salud.
 
Es nutritivo, sí. Pero no hay investigaciones que hayan estudiado o puedan confirmar los efectos positivos para la salud que se le suelen atribuir.
 
De hecho, en Estados Unidos, la ley prohíbe afirmar que los suplementos curan enfermedades o que evitan su aparición.

 
La composición suele variar. De hecho, depende de la planta de la que fue extraído. Pero, independientemente de su procedencia, es bastante nutritivo.
 
Además, es bajo en grasa y sodio. Las vitaminas que posee son variadas. Aunque muchos lo consumen por el ácido fólico, también contiene otras vitaminas del complejo B, D, E y K. Es fuente de fósforo, de calcio, de potasio, de zinc y de muchos otros minerales.
 
Para los vegetarianos, resulta una muy buena opción para consumir proteínas. De hecho, puede resultar más nutritivo que otros alimentos como el queso, la carne, los huevos y la leche.
 
Puedes comerlo al añadir los gránulos en las frutas, en los cereales, en ensaladas o batidos.
 
Tampoco generan daño en las personas, pero debe ser consumido con precaución. En especial, para quienes sean alérgicos al polen o a las abejas. En esos casos se recomienda no ingerirlo, o hacerlo únicamente bajo supervisión médica.
 
Si tomas algún tipo de medicamento, debes prestar especial atención. Lo más recomendable es que consultes con tu médico antes de consumir este tipo de suplementos, porque pueden alterar el efecto de algunas medicinas.
 
El polen suele asociarse con los energizantes. Por ello, popularmente está considerado como una forma de evitar la aparición de anemia, agotamiento o flema. Aunque su eficacia en estos aspectos nunca ha sido comprobada.
 
Incluso hay quien piensa que puede ser antiinflamatorio, y lo utilizan para tratar enfermedades de la piel.
 

El polen de abeja versus el extracto de polen

Son dos cosas diferentes, y se encuentran productos que incluyen una u otra sustancia.
 
El extracto se obtiene directamente de las plantas. Algunas pastillas antialérgicas lo usan, e incluso se asocia con tratamientos de inmunoterapia.
 
El extracto se puede estandarizar, pero el polen no. El polen varía según el tipo de planta del que se obtenga.
 
Infórmate siempre sobre la procedencia del producto antes de empezar a consumir polen. Esta sustancia puede absorber las condiciones del ambiente que le rodea. A veces, esto incluye pesticidas. Asegúrate de que provenga de una zona donde no haya contaminación.

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