Después de los 35, bajan las chances de ser mamá

Los motivos para diferir la concepción de los hijos son diversos, pero lo que no cambia es la importancia de asesorarse para tomar las decisiones adecuadas al planificar el proyecto de familia.

 
Un alternativa es consultar con el especialista en medicina reproductiva antes de los 30, para conocer las opciones que la ciencia ofrece para ser mamá en el futuro con el material genético propio.
 
El nuevo sitio web www.yoelijocuando.com es una iniciativa del laboratorio alemán Merck, con el aval de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva, y busca que las mujeres y sus parejas accedan a toda la información que necesitan, en un lenguaje claro y cercano, sobre lo que representa la postergación de la maternidad.
 
Buenos Aires, 24 de octubre de 2017 – Muchas mujeres cada vez buscan un embarazo a mayor edad; ésta es una tendencia a nivel mundial[2] que se da también en nuestro país. El proyecto de tener hijos se posterga por deseos de terminar estudios universitarios, viajar por el mundo, consolidar el desarrollo profesional, determinadas condiciones médicas o el simple hecho de no estar en una relación de pareja estable.
 
Es indispensable que las mujeres sepan que su potencial reproductivo va disminuyendo con el paso del tiempo y que hoy los avances en fertilización asistida pueden ser un aliado para lograr el embarazo cuando sea el momento adecuado. Por eso, el laboratorio Merck lanzó una plataforma digital, www.yoelijocuando.com, que busca orientar a la mujer y a su pareja sobre los pasos recomendados para sostener en el tiempo las chances biológicas de ser mamá.
 
El momento de buscar el embarazo no siempre coincide con los tiempos que marca la naturaleza y la edad es el principal factor de riesgo de infertilidad, por lo que puede convertirse en un obstáculo. ‘Yo elijo cuándo’ brinda información para que las mujeres, con sus parejas, sean quienes toman la decisión de ser mamás, y que ésta no se vea influenciada por el reloj biológico.
 
El sitio web ‘Yo elijo cuándo’, que cuenta con el aval de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), está dirigido a mujeres jóvenes y sus parejas, incluye videos en los cuales se pueden ver representaciones sobre mujeres que han decidido a conciencia postergar su maternidad, las cuales se encuentran basadas en experiencias reales obtenidas de distintas fuentes, incluyendo información proveniente de profesionales de la salud, internet, redes sociales y otras. También ofrece una sección de preguntas frecuentes y es muy didáctico para explicar el paso a paso del proceso de criopreservación de ovocitos, que incluye la consulta con el especialista, el estudio de la reserva ovárica, la estimulación ovárica y la recolección y congelamiento de esos óvulos.
 
“Consideremos el ejemplo de una mujer que a sus 32 años finaliza un extenso noviazgo. Ella ignora cuándo volverá a formar una pareja estable. Quizás pasen 2, 4 ó 7 años. Es importante que esté asesorada sobre salud reproductiva porque sus chances de quedar embarazada por métodos naturales a los 32 son muy diferentes de las que tendrá a los 38 ó 39”, sugirió el Dr. Gastón Rey Valzacchi, médico especialista en Medicina Reproductiva y miembro de la Comisión Directiva de SAMeR.
 
Tal como refirió el especialista, por falta de información es frecuente que se considere que la fertilidad ‘está bien’ por el simple hecho de que la mujer continúa menstruando, mientras que se asocia el fin de las chances de ser mamá recién con la menopausia.
 
“Una cosa son los ciclos menstruales y otra muy distinta es la cantidad y calidad de los ovocitos. La mujer puede tener ciclos, pero esto no significa que tiene las mismas chances de embarazo que 10 años atrás”, aseveró el Dr. Rey Valzacchi. Con el correr del tiempo, la mujer va generando ovocitos de peor calidad genética, que pueden formar embriones con anomalías cromosómicas, fallas de implantación, abortos espontáneos y otros problemas que atentan contra la gestación[3].
 
Las mujeres nacen con los óvulos que utilizarán durante toda su vida. Al llegar la primera menstruación, poseen cerca de 400 mil óvulos: ése es su capital inicial y luego, cada mes, un número determinado de folículos comienza a crecer, sólo uno madura lo suficiente como para ovular y liberar el ovocito que lleva dentro, mientras que el resto de los folículos se atrofia y se pierde. Esto quiere decir que el número de folículos y de óvulos va disminuyendo progresivamente mes a mes[4], situación que se hace más vertiginosa a partir de los 36 ó 37 años.     
 
El rol de la consulta temprana
La iniciativa ‘Yo elijo cuándo’ refuerza un concepto que comparten los expertos en salud reproductiva: toda mujer de entre 25 y 30 años, además de sus visitas frecuentes al ginecólogo y otros controles periódicos de salud, debería consultar al menos una vez con un experto en fertilidad, acompañada por su pareja –si la tiene- para asesorarse y poder tomar decisiones conscientes e informadas a la hora de planificar su proyecto de familia.
 
Cuando llega al consultorio una mujer de alrededor de 40 años queriendo ser mamá, sus chances de lograrlo son bajas[5]. Para el Dr. Rey Valzacchi, “esa edad no es la ideal para consultar, se perdió un tiempo irrecuperable. Sería muy diferente el panorama si ella hubiera criopreservado ovocitos cuando tenía 10 años menos y hoy pudiéramos contar con ese material de calidad genética muy superior”.
 
“Existe, además, cierta fantasía de que la fertilización in vitro puede resolver todo y no es así. Esta técnica junta el óvulo con el espermatozoide, pero si la calidad del óvulo ya no es la suficiente, descienden considerablemente las chances de éxito”, señaló.
 
En la actualidad, existe una técnica que permite criopreservar ovocitos con mucha eficacia que antes no existía, que es la vitrificación. Para el Dr. Rey Valzacchi, lo ideal es criopreservar óvulos antes de los 35 años, aunque reconoce que es una etapa en la que todavía la mayoría de las mujeres no está preocupada por la disminución silenciosa de su capacidad de ser mamá.
 
La criopreservación de óvulos también se puede indicar por motivos médicos. Afortunadamente, cada vez más los equipos de Oncología –aunque también se extiende a otras especialidades- hablan con sus pacientes sobre los riesgos que algunos tratamientos implican para la fertilidad, tanto femenina como masculina, y les informan sobre la posibilidad de preservar espermatozoides y óvulos para tener la opción de ser padres con material genético propio una vez superada esa situación de salud.
 
Además, existen exámenes de sangre sencillos que dan un panorama respecto del estado de la fertilidad. De acuerdo con los resultados de estos ‘marcadores’ de reserva ovárica, se puede interpretar qué está pasando en el ovario y tomar medidas.
 
El proceso de criopreservación
Sin dudas, la criopreservación de óvulos es la técnica que representó un antes y un después en materia de preservación de la fertilidad, porque le permite a una mujer congelar sus ovocitos cuando tienen mucho potencial reproductivo para usarlos años después, cuando decida ser madre y quizás sus ovocitos de ese entonces no sean los mejores. En los últimos años, miles y miles de mujeres en el mundo han sido madres por esta vía[6].
 
Cuando se desea criopreservar ovocitos, es necesario en un ciclo estimular el crecimiento de un mayor número de folículos para tener varios ovocitos y no solo uno como sucede en el ciclo natural. Esto se logra mediante un tratamiento hormonal inyectable.
 
Cuando los óvulos están casi maduros, se aplica una inyección para la maduración final. La recolección se suele realizar en la clínica de medicina reproductiva, ya sea con anestesia general o local, y con monitoreo permanente. El procedimiento se realiza vía transvaginal, con una aguja especial que aspira los óvulos maduros, y utilizando un control ecográfico para guiarse con precisión. En el laboratorio de embriología se evalúa la calidad de los óvulos extraídos y se vitrifica los que reúnen las condiciones.
 
La vitrificación se lleva a cabo el día de la recolección. Es un congelamiento ultra rápido a -196º C, mediante técnicas que evitan la formación de cristales de hielo y las propiedades de la célula se mantienen intactas hasta su posterior descongelación. El procedimiento es ambulatorio, la mujer luego de unas horas se va a la casa, hace reposo y al día siguiente continúa con su vida habitual.
 
“Algunas mujeres de más de 40 años podrán embarazarse, otras lo harán por haber congelado ovocitos previamente y utilizar ese material. Hoy, la expectativa de vida se ha extendido, los tiempos han cambiado, los estilos de vida son diferentes. A los 40 años, se vive en plenitud y se adoptan hábitos saludables para conservar la juventud. Lo mismo sucede en el plano reproductivo, pero el reloj biológico existe y lo cierto es que la única manera que hoy tenemos de ganarle es preservando en el momento indicado lo que uno tiene”, concluyó el Dr. Rey Valzacchi.
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