La forma en que una persona duerme no solo impacta en su descanso, sino que también puede ofrecer señales sobre su estado de salud e incluso ciertas tendencias de su personalidad. Así lo indican distintos estudios y observaciones recopilados por la Sleep Foundation y Harvard Health Publishing.
Especialistas coinciden en que la postura adoptada durante el sueño puede influir en la respiración, la circulación y la salud de la columna, aunque advierten que su relación con la personalidad aún no cuenta con evidencia concluyente.
¿Existe un vínculo entre postura y personalidad?
Aunque durante años se intentó asociar cada posición al dormir con determinados rasgos psicológicos, hoy el consenso científico es más prudente.
El psicólogo clínico Michael J. Breus sostiene que estas relaciones son, en el mejor de los casos, aproximaciones. Es decir, pueden reflejar ciertas tendencias, pero no determinan la personalidad de una persona.
En esa línea, investigaciones citadas por la Sleep Foundation remarcan que factores físicos, hábitos o condiciones médicas influyen mucho más en la postura que los rasgos psicológicos.
Las posiciones más comunes y qué dicen
Las clasificaciones más difundidas surgen del trabajo del investigador Chris Idzikowski, quien identificó varias posturas habituales:
Posición fetal: la más común (más del 40%). Se asocia a personas sensibles o que buscan protección.
De lado (tronco): con el cuerpo recto. Relacionada con personas sociables y confiadas.
Soñador o buscador: brazos extendidos hacia adelante. Vinculada a apertura, pero también a indecisión.
Soldado: boca arriba con brazos a los costados. Se asocia a personas reservadas y exigentes.
Estrella de mar: boca arriba con brazos elevados. Suele vincularse a apertura y disposición a escuchar.
Boca abajo (freefall): relacionada con extroversión, aunque también con sensibilidad a la crítica.
Aun así, los expertos insisten en que estas asociaciones no deben interpretarse como diagnósticos.
Impacto en la salud: beneficios y riesgos
Más allá de lo psicológico, la postura al dormir sí tiene efectos concretos en el cuerpo:
Dormir de lado es la opción más recomendada. Favorece la respiración, reduce los ronquidos y puede mejorar la digestión. Incluso, sobre el lado izquierdo, ayuda a aliviar el reflujo gástrico.
Boca arriba permite una buena alineación de la columna, pero puede agravar problemas como la apnea del sueño o los ronquidos.
Boca abajo es la menos aconsejada: genera tensión en el cuello y la zona lumbar, además de dificultar un descanso profundo.
Estudios publicados en el Journal of Sleep Research muestran que la mayoría de las personas cambia de postura durante la noche, aunque predomina la posición lateral, lo que sugiere una adaptación natural del cuerpo para dormir mejor.
Qué recomiendan los especialistas
No existe una postura “perfecta” universal. La clave está en encontrar una posición que resulte cómoda y no genere molestias.
Los expertos recomiendan:
Priorizar la calidad del colchón y la almohada.
Evitar forzar cambios de postura que resulten incómodos.
Consultar a un profesional ante dolores persistentes o problemas respiratorios.
En definitiva, más que una cuestión de personalidad, la postura al dormir es un factor clave para cuidar la salud y mejorar la calidad del descanso.
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