El peronismo llega al día clave en un clima menos tenso pero con reclamos cruzados
Luego de más de un año de tensiones internas, el peronismo bonaerense encara el cierre de listas en un clima menos hostil, pero aún atravesado por recelos y desconfianzas. Aunque se logró avanzar con acuerdos mínimos entre los distintos sectores del partido, la unidad se sostiene más por necesidad que por verdadera convicción política.
El kicillofismo, el massismo y el cristinismo se sentaron en la misma mesa y, tras semanas de roces, lograron delinear una estrategia para evitar que las tensiones escalen. Esa mesa, integrada por referentes como Carlos Bianco, Gabriel Katopodis, Facundo Tignanelli, Emanuel González Santalla, Sebastián Galmarini y Rubén “Turco” Eslaiman, se convirtió en el ámbito clave para definir proporciones, nombres y posiciones en las listas.
La metodología aplicada fue cerrar primero los armados locales –en los 135 municipios– y luego avanzar con las listas seccionales, aunque en los hechos ambas negociaciones se entrelazan. Las discusiones sobre nombres y espacios derivaron en acuerdos cruzados que vinculan el armado municipal con el seccional, en un clásico ejercicio de equilibrio interno.
El inicio formal de esta etapa de negociación fue la reunión que el 7 de julio protagonizaron Sergio Massa, Máximo Kirchner y Axel Kicillof. Dos días después, se lanzó Fuerza Patria, una nueva alianza electoral impulsada por el gobernador.
Tensiones persistentes y diferencias estratégicas
Uno de los puntos más sensibles fue la postura del cristinismo frente a las candidaturas testimoniales: Cristina Kirchner dejó en claro que no quiere jefes comunales de su espacio que encabecen boletas para luego no asumir. En contraste, dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), varios intendentes, como Mario Secco (Ensenada), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Juan José Mussi (Berazategui) y Andrés Watson (Florencio Varela), sí encabezarán listas de concejales.
En el Frente Renovador, Sergio Massa no bajó línea específica, aunque de hecho ninguno de sus intendentes será candidato testimonial. Estas diferencias reflejan las distintas concepciones sobre cómo ejercer el liderazgo territorial dentro del espacio peronista.
Kicillof y su armado hacia 2027
La creación del MDF por parte de Kicillof tiene una meta clara: construir poder dentro del PJ bonaerense y proyectarse como candidato presidencial en 2027. Su estrategia apunta a reducir el control que ejerce Máximo Kirchner sobre el armado provincial y posicionar a sus propios dirigentes en lugares clave, ampliando su influencia más allá de la gestión en la provincia.
Este cierre de listas dejará heridos, como ocurre en cada etapa decisiva. Los nombres elegidos y los lugares que ocupen terminarán de mostrar las costuras de un acuerdo que, más que solidez política, exhibe un alto grado de pragmatismo.
En el peronismo reconocen que la unidad fue forzada por el miedo a una derrota contundente si se dividía la oferta electoral. Por eso, aunque se logró una tregua, el acuerdo es endeble, sostenido por la conveniencia electoral y no por un proyecto común. En ese contexto, el verdadero desafío será mantener cohesionada a una alianza construida sobre la urgencia y no sobre la confianza.







