El peronismo sufrió dos golpes legislativos importantes y se dividió en una votación en la Cámara de Diputados (NA)
El peronismo atravesó su semana más compleja en lo que va del año, con derrotas legislativas de alto impacto y una interna que amenaza con profundizarse. La caída de la reforma laboral en el Senado, el revés en Diputados con el Régimen Penal Juvenil y la votación dividida en torno al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea expusieron las fisuras de un espacio que aún busca reconfigurarse frente al avance del oficialismo de Javier Milei
En la Cámara alta, el interbloque peronista logró mostrar una foto de unidad al rechazar la reforma laboral. Sin embargo, puertas adentro la cohesión es frágil. Legisladores como Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy), Sandra Mendoza (Tucumán), Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis) evalúan romper el esquema actual para conformar un armado propio. La posibilidad de una fractura formal podría definirse en los próximos días.
El malestar tiene nombres propios. Los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta) mantienen un fuerte enojo con el riojano Ricardo Quintela. Según fuentes parlamentarias, el mandatario habría advertido que podría intervenir los PJ provinciales si no acompañaban la postura más dura contra la reforma. La tensión escaló tras la denuncia pública de Sáenz sobre presuntas presiones del kirchnerismo a mandatarios y legisladores del norte.
En Diputados, el debate por el acuerdo Mercosur–Unión Europea dejó en evidencia las diferencias ideológicas internas. Sectores como La Cámpora y Patria Grande, referenciada en Juan Grabois, votaron en contra, mientras que buena parte del peronismo del interior y el massismo acompañaron la ratificación. La iniciativa de apoyar el tratado fue impulsada por Agustín Rossi y luego administrada políticamente por Germán Martínez, ante una división que terminó siendo explícita.
En paralelo, la situación judicial de Cristina Fernández de Kirchner volvió a ocupar el centro de la escena. La Cámara de Casación rechazó sus pedidos para flexibilizar las condiciones de detención domiciliaria, manteniendo restricciones como el uso de tobillera electrónica. La campaña “Cristina libre” persiste en el núcleo duro del kirchnerismo, aunque su influencia en el armado general parece menguar en medio del reacomodamiento interno.
Otro actor que se mueve con autonomía es Axel Kicillof. El gobernador bonaerense refuerza su perfil opositor y avanza en la consolidación de su liderazgo territorial tras asumir la conducción del PJ provincial, mientras en varios distritos se preparan internas partidarias ante la falta de consensos.
Por su parte, los gobernadores peronistas exploran la posibilidad de un armado federal que reconfigure lo que fue el Frente de Todos en 2019 y funcione como columna vertebral de una alternativa electoral para 2027. La estrategia apunta a ampliar alianzas hacia sectores del centro político, en un contexto donde el oficialismo mantiene mayoría circunstancial gracias a acuerdos con fuerzas provinciales y bloques dialoguistas.
En este escenario, el PJ enfrenta un dilema estratégico: sostener la confrontación clásica con el Gobierno o avanzar hacia una reconstrucción más flexible y transversal. La semana de derrotas dejó en claro que, además de resistir en el Congreso, el peronismo deberá resolver sus propias tensiones internas si aspira a volver a ser competitivo frente a Milei y su coalición.







