Salarios dinámicos: la propuesta que reavivó la tensión entre el Gobierno y la CGT

Reforma laboral

Javier Milei, Julio Cordero y Gerardo Martínez

La iniciativa impulsada por el secretario de Trabajo, Julio Cordero, no fue discutida en el Consejo de Mayo y generó malestar en la central sindical. El proyecto busca vincular los aumentos salariales al mérito y la productividad.

Cuando el diálogo entre el Gobierno y la CGT parecía haber encontrado una tregua en torno a la reforma laboral, una nueva iniciativa volvió a encender las diferencias. Se trata de la idea de los “salarios dinámicos”, presentada por el secretario de Trabajo, Julio Cordero, una propuesta que, según admiten desde el propio oficialismo, no formaba parte del temario del Consejo de Mayo, donde se debaten los posibles cambios al régimen laboral.

En menos de una semana, Cordero habló del proyecto tanto en el Coloquio de IDEA como en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, explicando que el objetivo es crear un esquema de incrementos salariales variables, basados en el mérito y la productividad de los trabajadores, en lugar de seguir atados a la inflación.

“Estamos trabajando hace dos meses en un plan de incremento salarial dinámico. Queremos que los salarios reales se diferencien por desempeño. Si todo es igual, se apunta hacia abajo”, afirmó el funcionario.

La iniciativa, sin embargo, cayó mal en el sindicalismo. En la CGT aseguran que el anuncio fue unilateral e inconsulto, lo que reavivó las tensiones justo cuando se buscaba mantener el diálogo institucional.

El secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y líder de la UOCRA, Gerardo Martínez, fue tajante:

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“Rechazamos categóricamente cualquier intento de modificar el código de trabajo, mucho menos aquellos inspirados en el decreto 70/23”, señaló en un comunicado, y cerró con un contundente “#BASTA”.

Para el dirigente, las reiteradas alusiones del Gobierno a una reforma laboral sin consenso responden a una estrategia electoral. “Quieren usar el tema en la campaña”, sostienen en la central obrera, donde también buscan dejar en claro que su participación en el Consejo de Mayo no implica avalar propuestas que no hayan sido debatidas en ese ámbito.

Desde el entorno de Cordero admiten que los “salarios dinámicos” no figuran en la agenda actual del Consejo, pero el funcionario pretende que el tema se incorpore como eje de análisis. Su idea es incentivar las negociaciones por empresa para que cada compañía pueda reconocer con un adicional a quienes se destaquen, en función de su rendimiento o aporte productivo.

“El salario básico de convenio seguiría vigente, pero podría complementarse con un ítem variable negociado dentro de cada empresa”, explican en la Secretaría de Trabajo.

El planteo choca con la postura tradicional de los sindicatos, que priorizan las paritarias por actividad, una herramienta que les otorga mayor poder de representación y garantiza que los acuerdos alcancen a todos los trabajadores del sector.

Para el Gobierno, ese esquema resulta rígido y no refleja las realidades específicas de cada empresa o región. Desde la Secretaría de Trabajo argumentan que los “salarios dinámicos” permitirían reconocer diferencias internas y premiar el esfuerzo individual, un enfoque que —según Cordero— debería ser adoptado de forma voluntaria, aunque no descarta promoverlo por ley.

Gerardo Martínez, en cambio, considera que cualquier cambio debe surgir de la negociación colectiva.

“Las condiciones laborales no pueden imponerse desde la política. Deben resolverse entre los sindicatos y las cámaras empresarias, de manera soberana y voluntaria”, advirtió.

Pese a la controversia, la CGT continuará participando del Consejo de Mayo, donde los equipos técnicos de todos los sectores trabajan en un documento final con propuestas consensuadas que se presentará en diciembre. Luego, ese informe servirá de base para un eventual proyecto de ley que reforme el sistema laboral con respaldo multipartidario.

De momento, la iniciativa de los “salarios dinámicos” quedó como una chispa inesperada que volvió a abrir la grieta entre el oficialismo y el movimiento obrero, justo en un momento en que el Gobierno busca mostrar signos de estabilidad y diálogo antes de las elecciones.

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