Peronismo en ebullición: Kicillof se lanza y el norte se planta contra el kirchnerismo

Gobernadores peronistas

Gustavo Sáenz, Axel Kicillof, Sergio Uñac, Cristina Kirchner y Carolina Moisés, protagonistas de una semana agitada para el peronismo

De cara a 2027, el PJ acelera su reconfiguración interna: el gobernador bonaerense avanza con su proyecto presidencial, el sanjuanino impulsa una interna federal inédita y un grupo de mandatarios del norte desafía el liderazgo de Cristina Kirchner.

El peronismo atraviesa una etapa de reacomodamiento profundo, atravesado por disputas de liderazgo, estrategias electorales y diferencias sobre el rumbo político. Con la mirada puesta en 2027, distintos sectores del PJ comenzaron a mover sus piezas en un escenario todavía abierto.

En ese tablero, Axel Kicillof aparece como uno de los principales protagonistas. El mandatario bonaerense empezó a darle volumen a su proyecto presidencial con discursos de tono más competitivo frente al gobierno de Javier Milei y con señales de construcción política a nivel nacional.

Sin romper con Cristina Fernández de Kirchner, su principal referencia política, Kicillof busca marcar autonomía. En su entorno descartan una ruptura, pero también dejan claro que no habrá margen para repetir un esquema de conducción compartida. La premisa es consolidar liderazgo propio sin expulsar al kirchnerismo duro, aun cuando eso implique sostener tensiones con sectores como La Cámpora y dirigentes cercanos a Máximo Kirchner.

En paralelo, Sergio Uñac intenta abrirse camino en la discusión nacional con una propuesta innovadora: una interna partidaria organizada por regiones y en distintas fechas. La iniciativa apunta a replicar, en parte, el modelo de primarias de Estados Unidos, con votaciones escalonadas entre noviembre y marzo.

El objetivo del sanjuanino es doble: mantener al peronismo en el centro de la escena durante varios meses y ordenar la competencia interna en un contexto de incertidumbre sobre las PASO, que el oficialismo nacional evalúa eliminar. Con ese planteo, busca posicionarse como articulador de un peronismo federal con mayor protagonismo territorial.

Pero la tensión más visible se da en el norte del país, donde un grupo de gobernadores y dirigentes tomó distancia del kirchnerismo y empezó a construir un espacio propio. Allí se alinean Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, junto a la senadora Carolina Moisés.

Este sector impulsa una agenda más pragmática, enfocada en la gestión y en la necesidad de sostener vínculos con la Casa Rosada. Las diferencias con el kirchnerismo se profundizaron en debates clave como el RIGI o la Ley de Glaciares, y derivaron incluso en fracturas legislativas.

El punto de mayor conflicto reciente se dio en Jujuy, donde la Justicia dejó sin efecto la intervención del PJ local impulsada por el kirchnerismo. La decisión fue celebrada por el espacio anti-K como un respaldo político en la disputa por el control partidario.

Así, el peronismo entra en una fase de fragmentación visible, con al menos tres corrientes en pugna: el armado de Kicillof, que busca integrar sin romper; la propuesta federal de Uñac, que apuesta a ordenar la interna; y el bloque del norte, que prioriza gobernabilidad y autonomía frente a la conducción histórica.

Más allá de los matices, todos comparten una certeza: el tiempo de definiciones ya empezó y la carrera hacia 2027 está en marcha.

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