La UTA y La Fraternidad paran desde la medianoche

Paro nacional

La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad confirmaron que paralizarán los servicios de colectivos y trenes desde la medianoche, pese a la intimación formal que les cursó el Gobierno nacional para que se abstuvieran de adherir al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT).

La decisión fue ratificada a última hora por los secretarios generales Roberto Fernández (UTA) y Omar Maturano (La Fraternidad), quienes sostuvieron que la medida de fuerza está amparada legalmente al tratarse de una convocatoria dispuesta por la central obrera y no vinculada a conflictos salariales específicos bajo conciliación obligatoria.

Advertencia oficial y tensión creciente

Durante la tarde, la Casa Rosada envió una intimación formal a ambos gremios en la que les solicitó “abstenerse de realizar cualquier medida de fuerza que implique la suspensión del servicio”. En el documento se advirtió que el incumplimiento podría derivar en sanciones severas, incluida la eventual pérdida de la personería gremial, herramienta clave para la representación sindical.

Desde el Ejecutivo señalaron que “no se permitirá la extorsión mediante medidas ilegítimas” y remarcaron que la personería gremial es una potestad del Estado. La Secretaría de Trabajo anticipó que evaluará los pasos a seguir una vez finalizada la jornada de protesta.

Impacto total en el transporte

La medida afectará el servicio de trenes y colectivos en todo el país durante 24 horas. Según fuentes del sector, más de nueve millones de pasajeros utilizan diariamente estos medios en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en las principales ciudades del interior.

Los gremios confirmaron que no habrá servicios mínimos ni guardias para casos excepcionales.

El trasfondo del conflicto

El paro se inscribe en el rechazo sindical al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno y en cuestionamientos a la política económica oficial. La CGT vinculó además la situación con el reciente cierre de la empresa FATE, al que calificó como una consecuencia del rumbo económico.

La adhesión de la UTA y La Fraternidad fue interpretada como un respaldo clave al plan de lucha de la central obrera, en un escenario de creciente conflictividad laboral. Ambos sindicatos adelantaron que no cederán ante presiones y que cualquier instancia de diálogo deberá reconocer la representatividad gremial y las condiciones laborales vigentes.

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