Un arrepentido habló de “20 valijas” en el departamento de los Kirchner
La audiencia número 13 del juicio por la causa de los cuadernos de las coimas marcó el tramo final de la lectura de la acusación, que superó las 1.200 páginas, y puso el foco en uno de los expedientes paralelos más sensibles: los presuntos negociados en los corredores viales durante el kirchnerismo.
El debate se desarrolla en el Tribunal Oral Federal N°7 y corresponde al expediente 18.590/2018, que investiga el pago sistemático de sobornos en seis corredores viales bajo la órbita del entonces Ministerio de Planificación Federal, encabezado por Julio De Vido. El ex titular del OCCOVI, Claudio Uberti, aparece como figura central del esquema.
Tras la audiencia de este martes, el juicio entrará en un cuarto intermedio hasta el 2 de febrero, cuando comenzarán las indagatorias a los acusados.
La acusación fiscal y el rol de Uberti
El fiscal Carlos Stornelli, representado en el proceso por su colega Fabiana León, solicitó la elevación a juicio de diez imputados, con De Vido al frente. Uberti, quien declaró como arrepentido, está acusado de integrar una asociación ilícita y de haber cobrado sobornos de manera reiterada entre 2003 y 2007.
Según la acusación, los pagos ilegales tenían como objetivo mantener las concesiones viales, garantizar el flujo de fondos administrados por la Unidad de Coordinación de Fideicomisos y evitar sanciones. Entre los empresarios imputados se encuentra Miguel Marcelino Aznar, ex presidente de Vialco S.A., acusado de haber abonado al menos siete coimas.
La UIF y las “20 valijas”
Durante la audiencia también comenzó la lectura de la acusación de la Unidad de Información Financiera (UIF), que calificó el entramado como una “organización criminal” montada desde las más altas esferas del Poder Ejecutivo para el enriquecimiento ilícito de funcionarios y empresarios.
Uno de los pasajes más impactantes fue la reiteración del testimonio de Uberti, quien aseguró haber ingresado en una oportunidad al departamento de los Kirchner en Recoleta, donde —según su declaración— observó unas 20 valijas con dinero que luego habrían sido trasladadas a Río Gallegos en el avión presidencial para ser guardadas en bóvedas.
La UIF sostuvo que Uberti habría recaudado unos 250 mil dólares durante cuatro años para la cúpula del poder, en base a declaraciones de empresarios que admitieron los pagos bajo presión.
Amenazas, extorsiones y empresarios arrepentidos
El juicio también repasó los testimonios de empresarios que denunciaron amenazas directas y extorsiones. Marcelo Marcuzzi, responsable del Corredor Vial N°5, afirmó que Uberti lo intimidó con gestos y amenazas explícitas, asegurando que tenía “orden de Néstor Kirchner” para perjudicar a quienes no pagaran.
En la misma línea, la empresaria Marcela Edith Sztenberg describió un esquema de castigos económicos y presiones que derivaron en la quiebra de su empresa, al negarse a cumplir con las exigencias ilegales.
Un entramado que conecta causas emblemáticas
La figura de Uberti vuelve a ocupar un lugar central en la narrativa de la corrupción kirchnerista. En noviembre pasado, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó su condena por contrabando agravado en el caso de la valija con 790 mil dólares que intentó ingresar al país Guido Antonini Wilson en 2007.
En este nuevo tramo del juicio, su declaración como arrepentido volvió a sacudir el proceso judicial, con acusaciones directas sobre el rol de Néstor Kirchner, Julio De Vido y otros ex funcionarios en un sistema de recaudación ilegal que, según la acusación, funcionó durante más de una década.







