La relación entre el Gobierno nacional y los gobernadores atraviesa un momento crítico. Este martes, el Ejecutivo presentará una nueva propuesta en respuesta a los reclamos provinciales por recursos, en un clima cargado de desconfianza. Si no hay avances, los mandatarios podrían avanzar con un proyecto propio en el Senado, tensando aún más el vínculo con la Casa Rosada.
El encargado de llevar la propuesta será el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, quien se reunirá al mediodía con ministros de Economía provinciales y funcionarios porteños en el Palacio de Hacienda. La cita se da en medio de un creciente malestar por la falta de respuestas concretas y por el riesgo de que se frustre una posible negociación.
El fin de semana, los gobernadores mantuvieron un encuentro virtual con senadores para ajustar detalles de una iniciativa legislativa que contempla dos reclamos centrales: la coparticipación del stock de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y una nueva distribución del Impuesto a los Combustibles Líquidos. La advertencia es clara: si no hay respuestas, avanzarán por su cuenta con el proyecto en el Congreso.
El Gobierno, aún concentrado en el fallo de la jueza Loretta Preska sobre el juicio por la expropiación de YPF, evitó emitir señales antes de este nuevo encuentro. “Se va a estirar hasta que la amenaza sea concreta”, deslizó un operador cercano a varios mandatarios aliados.
La presión crece también en el Senado, donde se percibe una mayoría dispuesta a acompañar el proyecto de los gobernadores. La semana pasada, el salteño Juan Carlos Romero le expresó directamente al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que el Ejecutivo no puede pretender que los mandatarios promuevan un proyecto y luego los legisladores no lo respalden. La escena se dio durante un breve intercambio previo al informe mensual de gestión, interrumpido intempestivamente por Francos tras una fuerte intervención de una senadora.
El malestar provincial se extiende más allá de lo económico. En las provincias se percibe una falta de interés real por negociar, sumada a promesas incumplidas y gestos políticos que consideran desleales. “La falta de respeto es constante. Tensionaron la relación por resultados electorales mediocres”, afirmó un funcionario provincial. La caída en los ingresos coparticipables, que en algunos casos amenaza el pago de salarios y aguinaldos, se combina con el hartazgo por una dinámica de gestión en la que prima el conflicto antes que el consenso.
En este marco, crece la preocupación dentro de un sector del oficialismo. “Nos preocupa, y mucho. El Presidente no parece dimensionar el riesgo. Hasta que no lo vea claro, no se va a involucrar”, admitió un asesor cercano a la Presidencia.
El conflicto también se cuela en la estrategia electoral. En varios distritos, aliados clave del oficialismo empiezan a tomar distancia por la falta de acuerdos. Es el caso del gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, con quien la relación atraviesa un momento particularmente delicado.
El cierre de alianzas en Corrientes venció este lunes a la medianoche sin señales claras de un entendimiento con la Casa Rosada. Aunque hasta el fin de semana circulaban versiones de un acuerdo, las negociaciones se trabaron por la intención de Valdés de postular a su hermano, Juan Pablo, como sucesor, algo que desde el entorno de Karina Milei consideraron “muy de casta”.
La cuenta oficial de La Libertad Avanza Corrientes publicó en la madrugada un mensaje sugestivo: “Hemos resistido operaciones hasta el último día de cierre de alianzas. La Libertad Avanza ahora es la lista 196 en Corrientes”. La interna entre el sector de Karina Milei y el de Santiago Caputo suma así un nuevo capítulo de tensión.
La foto reciente de Valdés con Mauricio Macri, en un acto de inauguración, también cayó mal en la Casa Rosada, que busca aislar al PRO en varios distritos. No obstante, desde el Gobierno aclararon que las negociaciones en Corrientes aún no están cerradas y que habrá que esperar la inscripción definitiva de candidaturas.
En paralelo, los gobernadores advierten que no se trata solo de la crisis fiscal. También hay reproches por la conducción política nacional. El salteño Romero, por ejemplo, acompañó casi sin fisuras al oficialismo, pero aún no consiguió el aval para renovar su banca. Lo mismo sucede con otros mandatarios como Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), que empiezan a manifestar incomodidad. En el PRO, en tanto, persisten heridas abiertas tras la interna porteña, y el acuerdo en provincia de Buenos Aires está en duda por exigencias del oficialismo.
Este miércoles, la Cámara de Diputados volverá a sesionar. Algunos gobernadores ya dieron señales de que podrían dejar de acompañar al oficialismo, como sucedió con los bloques de Córdoba y Catamarca, que dieron quórum en la última sesión. “El Gobierno tiene que entender que no todo puede resolverse con un veto”, advirtió una fuente parlamentaria.
Por ahora, desde las provincias evitan apuntar directamente a Javier Milei o a Guillermo Francos, a quienes aún consideran posibles interlocutores. Pero la advertencia está sobre la mesa: si no hay respuestas pronto, los aliados podrían dejar de serlo.







