Demetrio y Graciela aún no conocían al bebé más pequeño de la joven pareja y aguardaban su llegada durante este viaje.
Una tragedia conmociona al barrio porteño de Villa Devoto. Cinco integrantes de una familia —dos abuelos, una pareja joven y una niña de cuatro años— murieron este martes por la presunta inhalación de monóxido de carbono en una vivienda ubicada en la calle Sanabria al 3700. Solo un bebé de un año y medio sobrevivió.
Según las primeras pericias, la principal hipótesis apunta a una falla en la caldera, combinada con la falta de ventilación en la vivienda, cuyas aberturas y rejillas habrían estado selladas con nylon y cinta para evitar la entrada del frío.
Las personas fallecidas fueron identificadas como:
Demetrio De Nastchokine (79) y su esposa Graciela Leonor Just (73), propietarios de la casa.
Su hijo Andrés De Nastchokine (43), ingeniero en software radicado en Europa.
Su pareja, Marie Camille Lalanne (40), de nacionalidad francesa.
La hija de ambos, Elisa, de cuatro años.
El único sobreviviente fue el hijo menor de la pareja, un bebé de un año y medio, hallado en una habitación contigua. Fue trasladado para su observación, aunque se encuentra fuera de peligro.
Hipótesis principal: falla en la caldera y casa herméticamente cerrada
Peritos de Bomberos y Policía Científica constataron un deterioro en el conducto de la caldera, lo que habría provocado una filtración de monóxido de carbono hacia el entretecho y los dormitorios ubicados en el primer piso, construidos con piso de pinotea. El gas, sin poder dispersarse, se habría acumulado silenciosamente en los ambientes cerrados.
Además, la vivienda tenía todas sus aberturas selladas, lo que impidió la circulación de aire. Esta condición agravó la intoxicación, al no haber posibilidad de renovación del oxígeno. Aún se desconoce quién realizó este sellado.
El regreso familiar y el contexto de la tragedia
La familia había llegado recientemente desde Europa para pasar las vacaciones de julio en Argentina. Andrés, radicado en Italia desde 2014 y empleado en una empresa tecnológica con base en Génova, planeaba quedarse un mes junto a su esposa y sus hijos. Su arribo a Ezeiza había sido registrado en redes sociales por uno de sus hermanos.
La vivienda había sido remodelada por el matrimonio mayor para recibir a sus nietos. La tragedia ocurrió apenas un día después de su llegada.
El hallazgo
El hecho se descubrió luego de que una de las hijas del matrimonio, Maia, se presentara en el lugar al no poder comunicarse con sus familiares. Fue ella quien llamó al 911. Personal del SAME constató los decesos tras el ingreso forzado a la vivienda por parte de Bomberos, quienes debieron ventilar el lugar.
Perfil de las víctimas mayores
Demetrio De Nastchokine, nacido en Bélgica, era licenciado en Administración (UBA), magíster en Educación (UCASAL) y especialista en gestión universitaria. Se desempeñaba como docente y exdirector de carrera en el Colegio Militar de la Nación.
Graciela Just, su esposa, también tenía una trayectoria académica destacada y era muy apreciada en el barrio, donde la familia era conocida desde hacía décadas.
Cómo prevenir la intoxicación por monóxido de carbono
El Hospital de Clínicas brindó recomendaciones para evitar tragedias similares:
Prevención
Ventilar siempre los ambientes, incluso en invierno.
Revisar periódicamente las instalaciones de gas con personal matriculado.
Evitar usar hornallas o braseros para calefaccionar.
Controlar el color de la llama (debe ser azul; si es amarilla o anaranjada, indica mala combustión).
Nunca sellar rejillas ni aberturas: el aire debe circular.
Generadores eléctricos deben ubicarse fuera de la vivienda.
Síntomas de intoxicación
Dolor de cabeza, náuseas, vómitos, debilidad, confusión, visión borrosa, palpitaciones, respiración agitada. En casos graves: convulsiones, pérdida de conocimiento y muerte.
Qué hacer ante una sospecha
Ventilar el lugar de inmediato.
Acudir al centro de salud más cercano.
El tratamiento puede incluir oxigenoterapia e internación. En casos severos, se utiliza cámara hiperbárica.
Seguir controles médicos durante al menos 40 días posteriores a la intoxicación.
“Muchas personas mejoran y no vuelven a consultar, pero pueden quedar secuelas neurológicas importantes”, advirtió el Dr. Arcidiacono del Hospital de Clínicas.







