Nora Dalmasso: A siete años del crimen, no hay culpables

Por Gustavo Molina- Ayer se cumplió un nuevo aniversario del homicidio de la mujer en su chalé del barrio Villa Golf, en Río Cuarto. La causa está paralizada. No tiene imputados ni detenidos.

Impune. Así está el asesinato de Nora Dalmasso (52), la mujer de Río Cuarto que hace siete años apareció desnuda y ahorcada en su chalé de barrio Villa Golf, mientras su esposo, Marcelo Macarrón, jugaba al golf en Punta del Este (Uruguay).
El domingo 26 de noviembre de 2006, Nora fue encontrada muerta por un vecino. La habían asesinado unas 36 horas antes, la madrugada del sábado 25 de noviembre.
Estaba desnuda y un cinto de bata con doble nudo le rodeaba el cuello.
Hace más de un año que el expediente está paralizado. La última novedad ocurrió el 11 de octubre del año pasado, cuando después de cinco años y tres meses de estar sospechado de haber abusado sexualmente y matado a su mamá, Facundo Macarrón (25) fue sobreseído definitivamente por el juez de Control Daniel Muñoz.
En marzo de 2011 ya había sido desvinculado de la causa en forma definitiva el pintor Gastón Zárate, quien estuvo detenido durante 24 horas, y por quien los vecinos marcharon reclamando por su libertad, acusando a la Justicia y la Policía de haber metido preso a “un perejil”.
Su familia nunca realizó una marcha reclamando por Nora.
Y hace un año, cuando se cumplieron seis años del crimen, el viudo Macarrón se fue a pasar el fin de semana a Bariloche con su nueva pareja, donde participaron de una competencia deportiva de alta montaña.
Horas después de que Nora Dalmasso fuera estrangulada y ahorcada, en Río Cuarto comenzó a circular el rumor de que en realidad había muerto en un juego sexual con un amante, mientras su marido disputaba un torneo de golf en Uruguay. Y la noticia se extendió rápidamente por todo el país.
Rafael Magnasco, un funcionario menor del Ministerio de Seguridad del gobierno de José de la Sota, se presentó ante el fiscal Javier Di Santo y se ofreció voluntariamente a que le sacaran sangre para comparar su ADN con los restos hallados en el cuerpo de Nora y la escena del crimen. En las reuniones de la clase alta de Río Cuarto, hacía un mes que se hablaba de la supuesta relación entre la mujer y el hombre, unos años menor que ella. Pero Magnasco fue sobreseído y la teoría del amante se cayó.
Tres semanas después del hecho, ya eran tres los fiscales que estaban a cargo del caso. Uno de ellos, enviado especialmente desde Córdoba. Fue así que en febrero de 2007, dos meses y medio después del hecho, la investigación tuvo un vuelco y tomó fuerza la hipótesis de un asesinato cometido por los obreros que trabajaban refaccionando la casa de la calle 5 de Villa Golf. Sin pruebas, fue detenido Zárate, quien había sido señalado por un amigo deficiente mental que había sufrido apremios policiales.
Hace 14 meses, el fiscal Di Santo, que llevó adelante una zigzagueante investigación, confirmó que había presencia genética de Marcelo Macarrón en las sábanas, en el cinto de la bata que ahorcó a Nora y el cuerpo de la mujer.
El viudo más famoso de Río Cuarto pasó presuntamente todo ese fin de semana en Uruguay. Y justificó que hubiera rastros genéticos suyos en la escena del homicidio diciendo que tuvo relaciones sexuales con su esposa tres días antes de ser asesinada.
Mientras el caso navega a la deriva, paradójicamente hay un condenado, pero por una razón que nada tiene que ver con el crimen: a principios de agosto pasado, el periodista Hernán Vaca Narvaja, dueño de la revista El Sur, fue sentenciado a pagarle a Macarrón y a sus hijos más de medio millón de pesos, por “daño moral” a raíz de su cobertura periodística.
Además, el investigador “estrella” del caso, el comisario mayor Rafael Sosa, que había sido echado porque el viudo le pagaba el alojamiento en un hotel de Río Cuarto, está preso hace más de dos meses, acusado de proteger a narcos.
Ya pasaron siete años y una sola palabra, impunidad, domina este enigmático caso. 
 
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