Delfina Lanusse, la joven involucrada en la causa del propofol
La causa judicial que involucra a la anestesista Delfina “Fini” Lanusse sumó un dato técnico central para la investigación: la presunta utilización de un monitor especializado que habría permitido controlar sedaciones profundas con propofol en encuentros privados.
El elemento en cuestión es el sensor BIS (índice biespectral), un dispositivo médico compuesto por una vincha con electrodos conectada a un monitor que registra la actividad cerebral y permite medir el nivel de profundidad anestésica de un paciente.
Lanusse y su ex jefe, el anestesiólogo Hernán Roberto Boveri, deberán enfrentar una audiencia de apelación a comienzos del próximo mes ante la Sala V de la Cámara Criminal y Correccional, donde se definirá si continúa firme el procesamiento dictado por el juez Javier Sánchez Sarmiento por presunta defraudación mediante administración fraudulenta en perjuicio del Hospital Italiano.
El dispositivo que aparece en el expediente
Según consta en la resolución judicial, ambos profesionales están acusados de haberse apropiado entre 2023 y febrero de 2026 de ampollas de propofol y de “vinchas BIS”, insumos pertenecientes al Servicio de Anestesiología del Hospital Italiano.
El procesamiento sostiene que esos elementos eran indispensables para la correcta administración del anestésico.
Especialistas explican que sin ese monitoreo, inducir sedación profunda representa un riesgo extremo, ya que el propofol puede deprimir la respiración y generar complicaciones severas si no se controla de forma permanente.
Un anestesiólogo consultado en el marco de la investigación explicó que el sensor permite determinar el plano anestésico y regular la administración de la droga para evitar una pérdida total del control respiratorio.
Testimonios que complican a los acusados
Dos médicas residentes del Hospital Italiano declararon haber visto este equipamiento fuera del ámbito hospitalario.
Una de ellas aseguró haber observado varias vinchas BIS en el domicilio de Lanusse, mientras que otra afirmó que le relataron encuentros privados entre Lanusse y Boveri donde el médico le colocaba el dispositivo y administraba propofol.
Incluso una testigo señaló haber visto entre 15 y 20 sensores en una visita realizada a fines de 2024.
Estas declaraciones son uno de los pilares de la acusación, aunque la defensa de Lanusse cuestionó su validez al considerar que fueron obtenidas de forma irregular y con presunta violación del secreto profesional.
La defensa y la próxima audiencia
Los abogados de Lanusse solicitaron la revocación del procesamiento por considerar que no existen pruebas suficientes.
Por su parte, la defensa de Boveri también apeló la resolución y remarcó que el médico entregó voluntariamente su teléfono celular con acceso completo durante el allanamiento.
La audiencia ante la Cámara será determinante para definir si ambos continúan formalmente procesados.
El vínculo con la muerte de Alejandro Zalazar
La investigación también se cruza con la causa por la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, hallado sin vida el pasado 20 de febrero con una vía conectada a uno de sus pies.
A diferencia de lo que se investiga en torno a Lanusse y Boveri, en ese caso no se halló un sensor BIS en la escena.
Ahora, el expediente quedó también bajo análisis del juez Sánchez Sarmiento, quien deberá determinar si existe conexión entre ambos hechos.
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