La historia del cuadro “Retrato de una dama”, robado durante la ocupación nazi en los Países Bajos y hallado décadas después en una casa de Mar del Plata, sumó un nuevo capítulo con la declaración judicial de Patricia Kadgien, hija del financista alemán Friedrich Kadgien.
La explicación de Patricia Kadgien
Ante la Justicia, Kadgien intentó justificar por qué ocultó la obra antes de un allanamiento en su domicilio y en otras propiedades familiares, lo que le valió a ella y a su esposo el arresto domiciliario por entorpecer la investigación.
La mujer relató que trasladó el cuadro entre 1989 y 1990 desde General Alvarado a Mar del Plata, y que durante 35 años colgó en el living de su casa, sobre un sillón triple y entre dos veladores. En la familia siempre lo llamaban “el monje”.
La situación cambió en mayo pasado, cuando puso en venta la vivienda. Según contó, empezó a recibir llamados de una persona que le exigía la restitución de la obra en nombre de un coleccionista holandés. Creyó que se trataba de una estafa virtual y decidió retirar la casa del mercado inmobiliario.
“Jamás oculté dicho cuadro; estuvo siempre visible en el living. Ignoraba por completo su origen”, afirmó en su declaración, y agregó que su hogar es “una vivienda de clase media, sin bienes suntuarios”.
El recorrido del cuadro
Según la documentación aportada por la familia Kadgien, la obra fue comprada en 1943 en el Museo Wallraf-Richartz de Colonia por Leonore Berthold, cuñada de Friedrich Kadgien. Luego pasó a manos de su hermana Augusta Ana Sofia Hildegarda, esposa del financista, quien murió en 1965 en Argentina. Tras la muerte de Kadgien en 1979, el cuadro quedó en poder de su hija Patricia.
Como prueba de buena fe, presentó una factura de compra que detalla la adquisición de dos pinturas: “Jordaens – Retrato femenino” por 40.000 Reichsmark y “de Vries – Retrato masculino” por 18.000 Reichsmark.
El dilema judicial
La Justicia argentina deberá ahora determinar si la pintura corresponde a los herederos de Jacques Goudstikker, un galerista judío holandés cuya colección fue saqueada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, o si queda en manos de la familia Kadgien, que asegura haberla heredado de forma legítima.







