Embargada por $3.400 millones: quién es la empresaria acusada de liderar una megaestafa con autos 0 km

Gladys Fallone, la empresaria acusada

Gladys Jezabel Pallone, empresaria de 54 años vinculada al negocio automotor y con domicilio fiscal en Puerto Madero, quedó en el centro de una de las mayores estafas investigadas en los últimos años. La jueza Alejandra Provitola la procesó con prisión preventiva por considerarla la jefa de una asociación ilícita que habría cometido al menos 124 estafas y 82 desbaratamientos de derechos acordados. La magistrada ordenó su arresto domiciliario, la colocación de una tobillera electrónica y un embargo que supera los $3.492 millones.

Pallone, que participaba en firmas como CheryPlanes, Central Libertador y Central Puerto Madero, enfrenta además una deuda por $68,9 millones en cheques sin fondo. La Cámara del Crimen confirmó recientemente su procesamiento.

Una estructura con 23 imputados

La investigación –un expediente de 678 páginas– alcanzó también a 23 integrantes del grupo, entre ellos:

Florencia Pallone, sobrina de la empresaria, procesada por 30 estafas y embargada por $850 millones.

Alejandro Fachinetti, gerente y socio en dos de las firmas, considerado co-jefe de la asociación ilícita. Tiene una deuda bancaria por $295 millones y un embargo por el mismo monto que Pallone.

Damián Camoia, señalado como organizador y encargado de manejar los autos usados que entraban como parte de pago.

Un total de 34 damnificados se constituyeron como querellantes. Muchos de ellos realizaron escraches públicos y protestas en las concesionarias.

Cómo comenzó la causa

Los hechos se originaron en la concesionaria Automotores Núñez, con sedes en Av. Del Libertador y Figueroa Alcorta. La primera denuncia la presentó una mujer que había iniciado la compra de un Citroën C3 Aircross, entregando $500 mil de seña y pactando el pago total de $7 millones, más la entrega de su Renault Logan.

Pocos días después, descubrió que su vehículo figuraba en alquiler y también en venta online, mientras que la concesionaria le había entregado un 08 firmado “en blanco”. La denuncia fue acompañada por otras dos personas que relataron maniobras similares, con pagos iniciales, entrega de autos usados y promesas de entrega que nunca se concretaban.

Un patrón repetido

Las víctimas aseguran que, al reclamar, recibían excusas vinculadas a supuestas demoras de fábrica. Según testimonios, los autos usados entregados como parte de pago eran vendidos de forma inmediata a reventas.

Mientras tanto, empleados administrativos denunciaron sueldos impagos y situaciones laborales caóticas dentro de las concesionarias vinculadas al grupo.

La investigación continúa

La Justicia aún espera informes clave, entre ellos uno de la Unidad de Información Financiera, para determinar si existieron operaciones sospechosas de lavado de dinero. La causa sigue activa y no se descarta que aparezcan nuevas víctimas.

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