Marcelo Porcel, el empresario acusado de abusos contra los compañeros de colegio de su hijo
En una jornada clave para el avance de la causa, el empresario Marcelo Porcel fue indagado este miércoles y optó por no responder preguntas ante la Justicia. Se declaró inocente y anticipó que presentará un escrito en los próximos días, mientras el expediente entra en una etapa decisiva: el juez tiene diez días hábiles para definir su situación procesal.
La audiencia se realizó de manera virtual, a pedido del fiscal Pablo Turano, y sin la aplicación de nuevas medidas restrictivas. Porcel no fue detenido ni se le impuso la prohibición de salida del país, aunque deberá informar a las autoridades en caso de viajar al exterior. La decisión generó cierto malestar en una de las querellas, que había solicitado mayores restricciones.
La investigación se remonta a una denuncia radicada en julio de 2024 y pone el foco en hechos que habrían ocurrido entre 2022 y ese mismo año. Según consta en la causa, el empresario habría construido un vínculo de confianza con los amigos de sus hijos para luego invitarlos a su domicilio y a su oficina, donde organizaba reuniones que, con el tiempo, derivaban en situaciones denunciadas como abusivas.
De acuerdo con el expediente, en esos encuentros se ofrecía alcohol, dinero y desafíos, en un contexto en el que —según la acusación— los menores quedaban bajo el control del adulto. En ese marco, algunos testimonios señalan que Porcel realizaba masajes que incluían roces indebidos, además de promover conductas inapropiadas.
El caso ya reúne diez presuntas víctimas, con nueve familias constituidas como querellantes. Todos los menores declararon en cámara Gesell y, de acuerdo con fuentes vinculadas a la investigación, los relatos presentan patrones coincidentes, tanto en las dinámicas de los encuentros como en las situaciones denunciadas.
Uno de los elementos que refuerzan la acusación es el resultado de los allanamientos realizados en los domicilios y la oficina del empresario, donde se secuestraron dispositivos electrónicos. En dos teléfonos se encontraron imágenes de menores en situaciones íntimas, algunas de las cuales fueron reconocidas por denunciantes y sus familias.
Además, las pericias psicológicas incorporadas al expediente describen escenarios de incomodidad y presión por parte del adulto, quien —según los informes— ofrecía recompensas económicas a cambio de participar en determinados juegos o desafíos.
Desde el inicio del proceso, la Justicia dispuso una restricción de acercamiento de 300 metros entre Porcel y las víctimas, así como también respecto del colegio al que asistían y del club donde practicaban actividades deportivas.
Con la indagatoria concluida y sin respuestas por parte del acusado, el expediente queda ahora a la espera de una resolución judicial que marcará el rumbo de la causa. El juez deberá definir en los próximos días si procesa al empresario, dicta la falta de mérito o lo sobresee, en función del conjunto de pruebas reunidas.







