Detuvieron a una empleada judicial por el femicidio de Antonella Álvarez en Tucumán

La joven tenía 25 años y, según relató su madre, se dedicaba a la prostitución

Una empleada judicial fue detenida en las últimas horas en el marco de la investigación por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, la joven de 25 años que fue hallada asesinada en un basural de la provincia de Tucumán. La sospechosa, identificada como J.G., es la pareja del principal acusado del crimen.

La mujer fue localizada este domingo en la vivienda de un familiar, ubicada en un country de la localidad de Yerba Buena, tras un operativo simultáneo llevado adelante por agentes de la División Homicidios de la Policía provincial en distintos puntos del Gran San Miguel de Tucumán.

Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron un automóvil y el teléfono celular de la detenida, que será sometido a peritajes en el marco de la causa.

Una detención clave en la investigación

El jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, sostuvo que la aprehensión de J.G. resulta “clave para el esclarecimiento del hecho” y remarcó que existe “una decisión política y judicial de avanzar sobre todas las líneas investigativas surgidas en la causa”. En ese sentido, no descartó posibles vínculos con otras actividades delictivas, entre ellas el narcotráfico.

Por su parte, el principal imputado por el femicidio es Felipe Sosa, un exmilitar que fue detenido el pasado 17 de enero en la localidad bonaerense de Pilar, luego de haber abandonado la provincia tras el crimen. Actualmente permanece alojado en la Unidad N.º 6 del Complejo Penitenciario Benjamín Paz, por disposición del juez Bernardo L’Elario.

Sosa fue imputado formalmente y se le dictó una prisión preventiva por seis meses, luego de conocerse los resultados de la autopsia. Además, la Justicia ordenó allanamientos en las oficinas de la empresa vinculada al acusado, donde se secuestraron vehículos y documentación.

Qué reveló la autopsia

Según el informe forense, Antonella Álvarez murió como consecuencia de un traumatismo cráneo-facial y cervical, producto de golpes directos y precisos en zonas vitales. El estudio post mortem también detectó una lesión compatible con una luxación temporomandibular, lo que indica que la víctima tenía la mandíbula dislocada.

Durante la audiencia, el fiscal Carlos Picón sostuvo que Sosa habría sido quien colocó el cuerpo de la joven dentro de tres bolsas de consorcio, que luego encintó, ató con una soga y abandonó en un basural del barrio Manantial Sur, en Yerba Buena, donde fue encontrado el jueves 8 de enero.

El representante del Ministerio Público también afirmó que el acusado se dio a la fuga inmediatamente después de descartar el cuerpo y se dirigió a Pilar, donde se refugió en la vivienda de un hermano, hasta ser detenido en un operativo conjunto entre fuerzas provinciales y nacionales.

Antecedentes de violencia

En el marco de la investigación, las autoridades analizaron los antecedentes del exmilitar. Sobre Sosa pesaban denuncias previas por violencia, formuladas por una ex pareja, quien lo había acusado de agresiones contra su hija y otros integrantes de su familia. De acuerdo con información periodística, esas situaciones habían sido expuestas apenas una semana antes del femicidio de Álvarez.

El hallazgo del cuerpo y el contexto de la víctima

El cuerpo de Antonella Álvarez fue encontrado por un grupo de mujeres que transitaban por la intersección de las calles William Bliss y Gerónimo Helguera, en el suroeste de Yerba Buena. Los restos estaban envueltos en bolsas de consorcio y la identificación se realizó en el lugar gracias a tatuajes y otros rasgos distintivos reconocidos por sus familiares.

La madre de la joven relató que la última comunicación con su hija fue el martes previo al hallazgo, cuando Antonella le aseguró que cenaría con ellos al día siguiente. Sin embargo, nunca llegó. Al notar su ausencia, los familiares acudieron a su domicilio, donde encontraron la vivienda vacía, con el aire acondicionado encendido.

No se había radicado una denuncia por desaparición debido a que, según su entorno, la joven solía ausentarse por algunos días. La madre la describió como “una buena chica” y confirmó que ejercía la prostitución y atravesaba un consumo problemático de sustancias. “En Año Nuevo me prometió que iba a cambiar”, recordó.

Avanza la recolección de pruebas

El Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) quedó a cargo del relevamiento de pruebas en la escena del hallazgo. Se recolectaron muestras biológicas, sogas, cintas y objetos personales, además de realizar un registro fotográfico exhaustivo del lugar.

El Cuerpo Médico Forense determinó que la muerte se produjo entre 36 y 40 horas antes del hallazgo del cuerpo. Por el momento, la investigación continúa y no se difundieron detalles sobre las últimas horas con vida de la víctima, mientras se analizan nuevas pruebas y posibles responsabilidades.

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