El puertorriqueño eligió una camiseta de la selección nacional con el número 19, un guiño a los inicios de Lionel Messi
El fenómeno Bad Bunny volvió a sentirse en la Argentina, pero esta vez con una magnitud inédita. En su primera de tres noches en el estadio Monumental, el artista puertorriqueño convirtió al Más Monumental en una fiesta multitudinaria donde más de 70 mil personas vibraron al ritmo de sus hits y celebraron su regreso al país tras dos años de ausencia
Lejos quedaron aquellas primeras presentaciones en boliches y teatros porteños. Esta vez, el escenario fue el imponente estadio de River Plate, colmado de fanáticos que desde temprano coparon las inmediaciones con abanicos, banderas y outfits caribeños para soportar el calor y la ansiedad. El contexto no podía ser más consagratorio: semanas atrás, Bad Bunny hizo historia al ganar el Grammy a Mejor Álbum del Año —el primero completamente en español en lograrlo— y tras protagonizar el show de mediotiempo del Super Bowl LX.
Una apertura explosiva
La noche comenzó puntual. A las 19 subió al escenario Ramma, el joven artista de Trelew elegido como telonero nacional. Luego fue el turno de Chuwi, la banda que acompaña la gira latinoamericana. Su interpretación de “Tierra”, con banderas de Puerto Rico y Argentina en alto, anticipó el clima de hermandad que atravesaría todo el concierto.
A las 20.58, tras una falsa cuenta regresiva que elevó la tensión, las pantallas se encendieron y los primeros acordes de “LA MuDANZA” desataron la euforia. Desde ese momento, el estadio fue una pista de baile gigante. “Callaita”, “Pitorro de coco”, “Weltita”, “Turista” y “Baile inolvidable” consolidaron una seguidilla imparable.
Entre canción y canción, Benito Antonio Martínez Ocasio se tomó un momento para hablarle al público. Agradeció el cariño argentino y confesó que, tras semanas intensas marcadas por premios y escenarios globales, volver al país “se siente como volver a casa”. El mensaje fue claro: el show era una celebración de unión entre Argentina, Puerto Rico y toda América Latina.
La Casita y los invitados sorpresa
Uno de los momentos más esperados llegó con “La Casita”, la estructura que replica una vivienda típica puertorriqueña y funciona como segundo escenario. Allí apareció con la camiseta número 19 de la selección argentina, en un guiño a los inicios de Lionel Messi.
El público estalló cuando se sumaron figuras locales como Tini Stoessel, María Becerra, La Joaqui y Bizarrap, quienes bailaron y cantaron junto al puertorriqueño. Temas como “Tití Me Preguntó”, “Neverita” y “Voy a llevarte pa PR” llevaron la energía a un nuevo pico.
El homenaje que emocionó al Monumental
En el tramo final llegó uno de los pasajes más emotivos. Un cuarteto versionó en clave salsa “De música ligera”, el clásico de Soda Stereo. El estadio entero acompañó la letra de la canción compuesta por Gustavo Cerati y Zeta Bosio, reviviendo el espíritu de aquel histórico “Gracias… totales”. Fue un puente simbólico entre generaciones y estilos, que selló la conexión definitiva con el público local.
El tramo final incluyó “Ojitos lindos”, “El apagón”, “DtMF” y “EoO”, entre fuegos artificiales y una marea de celulares iluminando la noche porteña. Tras casi dos horas de show, quedó claro por qué Bad Bunny es uno de los artistas más escuchados del planeta y cómo logró agotar tres fechas en tiempo récord.
Por cuestiones climáticas, la organización informó que el show del sábado se adelantará una hora: apertura de puertas a las 16, Ramma a las 18, Chuwi a las 19 y Bad Bunny a las 20. Con lluvia o sin ella, la fiesta en el Monumental promete seguir escribiendo páginas memorables.







