“Son mis últimos años de juventud y los quiero vivir lindo”.
Sabrina Rojas atraviesa una etapa de plenitud personal marcada por la seguridad, el autoconocimiento y una mirada renovada sobre los vínculos. Invitada a Desencriptados, la actriz y conductora habló sin filtros sobre el proceso de reconstrucción que vivió tras su separación, la forma en que hoy disfruta la soltería y el cambio profundo que experimentó en su manera de elegir relaciones.
“Estoy en un momento en el que me quiero, me gusto y me siento en plenitud. Disfruto de muchas cosas de otra manera”, afirmó al describir su presente. Según contó, el divorcio con Luciano Castro fue un punto de quiebre que la obligó a reinventarse. “Renací, me reconstruí”, resumió.
Si bien admitió que hubiera deseado un proyecto familiar tradicional para sus hijos, aclaró que no se castiga por lo que no fue. “Nada me hubiese gustado más que ellos tuvieran la familia que yo tuve, pero entendí que esta es la realidad que me tocó y no me reprocho nada”, expresó, al recordar el modelo familiar en el que creció.
Lejos de la nostalgia, Rojas aseguró que este nuevo escenario le permitió descubrir una versión propia que no conocía. “La Sabrina que soy hoy no existiría si no hubiese pasado por todo eso. Estoy viviendo cosas que en otro contexto no habría vivido”, reflexionó.
La soltería como elección
En este proceso, la soltería ocupa un lugar central. Para la actriz, se trata de una etapa de disfrute y autovaloración. “Son mis últimos años de juventud y los quiero vivir lindo. No quiero perder ni una semana de mi vida en algo que no va”, afirmó.
Con una postura firme, dejó en claro que ya no busca vínculos desde la necesidad. “Tengo mi casa, mis hijos, mi trabajo, tengo todo. Hoy no necesito nada de un tipo más que buenos momentos de compañía. A veces eso hace que sea difícil para el otro conquistarme”, reconoció.
Esa seguridad, explicó, no siempre la acompañó. Durante años se sintió condicionada por la mirada ajena y por mandatos que la llevaban a postergarse. “Vivía pidiendo permiso, sintiendo que todos eran más importantes que yo. No me animaba a hacer lo que pensaba”, recordó sobre sus inicios.
Hoy, en cambio, disfruta de su trabajo con otra confianza. “Tengo cero miedo a la opinión. Vivimos rodeados de opiniones, pero qué bueno que esto me esté pasando a esta edad, con esta seguridad”, señaló.
Maternidad y vínculo con su ex
Rojas también habló de la crianza de sus hijos y de cómo viven la exposición mediática. “Siempre estuvieron al margen. Para ellos es simplemente el trabajo de mamá y papá”, explicó, y destacó el cuidado del entorno escolar para que las noticias no los afecten.
Respecto a su vínculo con Luciano Castro, sostuvo que mantienen una relación cordial, con altibajos. “Hay buena onda. Si él me necesita, voy a estar. Lo quiero, aunque tenga enojos. Entendí que las personas no pueden ser como uno quiere”, reflexionó.
Sobre la reciente exposición mediática de su ex y su actual pareja, Rojas fue sincera: “Es como ver una película que ya viví, pero esta vez no soy parte del elenco. Y eso, de alguna manera, sana”.
Nuevos filtros y límites claros
Hoy, la actriz asegura que filtra mucho más a la hora de vincularse. “No tolero que me minimicen. Cuando decís algo y te miran como si estuvieras loca, eso lo quiero fuera de mi vida”, advirtió.
Con una sonrisa y sin culpa, cerró con una definición que resume su presente: “Soy mucha mina y no me da vergüenza decirlo”.







