Harvey Keitel en 'Smoke', con guion de Paul Auster
El legendario actor estadounidense Harvey Keitel volvió a conectar con el cine argentino y con la dirección de Rodrigo Vila en The Letter, película rodada en Buenos Aires durante 2024. Desde Los Ángeles, el intérprete conversó con Teleshow y compartió su admiración por el talento local, su vínculo con el director y su particular visión sobre el país: “Argentina tiene un duende que reside en el espíritu de su gente”.
Keitel, protagonista de cintas emblemáticas como Taxi Driver, Pulp Fiction y The Piano, relató que el proyecto lo cautivó desde la primera lectura del guion. “Es una historia hermosa, escrita y dirigida allí, con un equipo técnico y artístico de enorme calidad. Son de los mejores con los que he trabajado”, afirmó.
The Letter marca su segundo trabajo con Vila, luego de El último hombre. “Hay una confianza y afinidad creativa muy profunda entre nosotros. Rodrigo y yo compartimos una mirada sobre lo que el cine debe contar”, destacó el actor, quien interpreta a Finn, un exoficial atormentado por los recuerdos de la guerra y la culpa.
La película, además de abordar la redención personal, invita a reflexionar sobre la comunicación y los vínculos en tiempos digitales. “Las cartas son poemas del corazón”, reflexionó Keitel. Aunque confesó no recordar arrepentimientos concretos por misivas no enviadas, reconoció que el guion lo llevó a repensar el valor de escribir y recibir palabras sinceras.
Cuando se le pregunta qué lo atrae de filmar en Argentina, el actor no duda: “El talento de sus equipos y ese duende que habita en la gente. Es algo único”.
Una vida marcada por la resiliencia
Nacido en Brooklyn en 1939, hijo de inmigrantes judíos de origen polaco y rumano, Keitel atravesó una infancia difícil y un recorrido personal de superación. Fue expulsado del colegio por ausentismo y convivió con la dislexia desde niño. A los 17 años se alistó en el Cuerpo de Marines de Estados Unidos, experiencia que más tarde describiría como “una iniciación espiritual”.
De regreso a Nueva York, trabajó como vendedor de zapatos y taquígrafo en un tribunal, hasta que un compañero le sugirió tomar clases de actuación. Su formación en el Actor’s Studio bajo la guía de Stella Adler y Lee Strasberg lo llevó a encontrarse con un joven Martin Scorsese, quien lo eligió como protagonista de Who’s That Knocking at My Door (1967). Así comenzó una sociedad artística que dejaría huella en el cine moderno con títulos como Mean Streets, Taxi Driver, La última tentación de Cristo y El irlandés.
Su carrera conoció altibajos. Tras ser reemplazado en Apocalypse Now, debió reconstruirse profesionalmente en Europa, donde trabajó con directores como Ridley Scott, Bertrand Tavernier y Ettore Scola. En los años noventa alcanzó el reconocimiento masivo gracias a su participación en Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Smoke, Thelma & Louise y Bad Lieutenant, consolidándose como uno de los grandes intérpretes del cine contemporáneo.
Comprometido con causas sociales, fue vocero de UNICEF durante la guerra de Bosnia y, fuera de los focos, cultiva una vida discreta junto a su esposa, la actriz canadiense Daphna Kastner, y sus hijos. Amante de la lectura y los habanos, Keitel mantiene intacta su pasión por los personajes complejos y las historias con sentido humano.
Hoy, a los 86 años, regresa al cine latinoamericano con la misma curiosidad de siempre. Y lo hace con una frase que resume su experiencia en el país:
“Argentina tiene algo que no se aprende ni se imita: un duende que vive en el alma de su gente.”







