El empresario Jeff Bezos y la exconductora planifican una boda de alto impacto mediático mientras crece el interés por los términos legales que podrían acompañarla (Evan Agostini/Invision/AP Archivo)
Cláusulas polémicas, lujos excéntricos y el precio del silencio:
En medio del revuelo por la fastuosa boda de Jeff Bezos y Lauren Sánchez, expertos en derecho familiar revelan cómo funcionan los sofisticados contratos prenupciales que los ultra-ricos utilizan para proteger sus fortunas.
Por Joaquín Bahamonde
Mientras el fundador de Amazon y la exconductora de televisión ultiman los detalles de una boda de alto impacto mediático en Venecia, crece la expectativa por una cuestión clave: ¿Bezos firmará esta vez un acuerdo prenupcial?
La pregunta no es menor. En 2019, tras su divorcio de MacKenzie Scott, la falta de un contrato de este tipo derivó en uno de los repartos más costosos de la historia: la cesión de acciones de Amazon valuadas en más de 35.000 millones de dólares.
Aunque no se confirmó si Bezos y Sánchez suscribieron un acuerdo de este tipo, y su entorno evitó hacer comentarios, abogados especializados consideran que prescindir de él sería un grave error. En Estados Unidos, estos contratos se volvieron herramientas esenciales para quienes manejan patrimonios de nueve cifras.
Un fenómeno en expansión
Los acuerdos prenupciales ya no son exclusivos de celebridades o multimillonarios, pero entre los más acaudalados adquieren una complejidad notable. No se trata solo de proteger bienes: buscan preservar imperios familiares, inversiones en empresas no cotizadas, fideicomisos y derechos sobre propiedad intelectual.
“Uno quiere evitar que alguien acceda a activos que pueden alterar significativamente su riqueza”, explica Robert Cohen, abogado neoyorquino que asesora a clientes con patrimonios superiores a los 100 millones de dólares.
Jurisdicciones múltiples, riesgos múltiples
Mayor fortuna, mayores desafíos legales. Muchos de estos contratos deben contemplar múltiples jurisdicciones, ya que las parejas suelen tener propiedades y residencias en distintos países. Un acuerdo válido en Nueva York podría no ser reconocido en Londres, lo que llevó a Cohen a trabajar con abogados en hasta ocho jurisdicciones para un solo contrato.
Por ello, es común incluir cláusulas que determinen qué legislación se aplicará en caso de divorcio, independientemente del país donde se tramite.
Cláusulas excéntricas y control de imagen
Algunos acuerdos van mucho más allá de la división de bienes. Pueden incluir desde quién tendrá acceso al jet privado o a los caballos de carrera, hasta condiciones sobre la exposición pública o el comportamiento personal.
Entre las cláusulas más controversiales figuran exigencias sobre peso corporal, rutinas de ejercicio o penalizaciones económicas por infidelidad. Un abogado citado por The Wall Street Journal contó el caso de un cliente que solicitó pagar un millón de dólares por cada aventura extramatrimonial.
En otro caso, un jugador de la NBA incluyó en su contrato la aclaración de que los deportistas de esa liga “son conocidos por tener aventuras”, de modo que la infidelidad no implicara consecuencias legales.
Dinámica de poder y aspectos psicológicos
Más allá de lo legal, los expertos advierten que estos contratos suelen ser expresión de dinámicas de poder. “Cada prenupcial es un juego de control”, sostiene Nancy Chemtob, abogada en Nueva York. Para muchos ultra-ricos, el control absoluto es una constante: en sus empresas, sus agendas y también en sus relaciones.
“La riqueza genera inseguridad. Estas personas temen ser utilizadas, y los acuerdos son una forma de protegerse”, agrega Peter Walzer, especialista en derecho familiar en California.
Estructuras escalonadas y “cláusulas de expiración”
Lejos de dejar a sus cónyuges sin nada, muchos optan por esquemas escalonados: ofrecen sumas crecientes según la duración del matrimonio. Por ejemplo, 5 millones tras cinco años de casados, y 20 millones si superan la década juntos.
Además, algunas parejas establecen que el acuerdo expire después de cierto tiempo, reconociendo que los matrimonios largos se transforman en sociedades más genuinas.
El precio del silencio
Uno de los aspectos más sensibles es la confidencialidad. Aunque las cláusulas de no divulgación amplias pueden ser desestimadas por los tribunales, las de no difamación bien redactadas suelen mantenerse firmes. Algunas prohíben incluso revelar la existencia del propio acuerdo.
“Muchos buscan proteger no solo sus activos, sino también su reputación y su intimidad”, señala Doug Julian, cofundador de Hello Prenup.







