El próximo 11 de agosto, la NASA intentará volver a hacer historia: lanzará la Sonda Solar Parker desde Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unido.

Esta nave diseñada por la Universidad Johns Hopkins intentará alcanzar un lugar nunca antes visto: llegará a unos 6 millones de kilómetros del Sol y se alejará hasta 150 millones de kilómetros de la Tierra.

El objetivo de este lanzamiento tiene su origen en 1869, cuando durante una ocultación del astro por la Luna los científicos descubrieron una línea de color verde que no correspondía a ningún elemento químico conocido y que fue bautizado coronio dado a su posición dentro de la atmósfera del Sol. Setenta años más tarde, los investigadores confirmaron que se trataba de hierro, que adquiría ese color debido a su alta temperatura, incluso mayor a la solar (que registra una temperatura de 5500 grados Celsius pero en su atmósfera exterior puede alcanzar los 1,9 millones de grados).

Entonces, nació la misión. “Una llama de fuego está más caliente cuanto más te acercas a ella, pero en el Sol pasa justo lo contrario, la corona está a un millón de grados mientras la superficie del Sol está a apenas 6000, es algo contra natura y hasta que no vayamos allí no sabremos cómo es posible”, advirtió David Lario, un astrofísico de Badalona que forma parte del equipo científico de Parker.

Cómo será el trayecto

De acuerdo a lo publicado por el diario El País, la sonda alcanzará su órbita en torno al Sol el 1° de noviembre. “La fuerza de gravedad de la estrella, casi 30 veces mayor que la de la Tierra, acelerará la nave hasta los 200 kilómetros por segundo, la mayor velocidad jamás alcanzada por un artefacto espacial”, indica la nota.

Durante la misión, Parker (que costó cerca de 1400 millones de dólares) usará el empuje de Venus para cerrar su órbita en torno al Sol y completará 25 revoluciones en torno al astro hasta 2025. Sin embargo, su funcionamiento podría extenderse más en tanto no se vean afectados dos componentes clave: los paneles solares y los propulsores que se encargan de que el escudo térmico dé siempre la cara al Sol.

La estructura de Parker

Está protegida por un escudo térmico de carbono de 12 centímetros de grosor, que podrá llegar a los 1400 grados, temperatura cercana al punto de fusión del hierro. Cuenta con un sistema de refrigeración para mantener el equipo a unos 30 grados. Debido a los instrumentos científicos que posee, analizará información sobre electrones, núcleos atómicos cargados, protones, átomos de helio de la corona solar y los campos magnéticos que produce el sol.

El nombre de la sonda se debe al físico estadounidense Eugene Parker, quien en 1958 predijo la existencia del viento solar, una corriente de núcleos atómicos, electrones y otras partículas que viaja por el Sistema Solar a unos tres millones de kilómetros por hora. Ahora, ante su inminente lanzamiento, el científico, la primera persona viva que le da nombre a una nave, aseguró: “La sonda solar va a una región espacial que nunca se ha explorado antes. Estoy seguro de que habrá sorpresas. Siempre las hay”.

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