Decenas de cuerpos en una morgue tras la represión en las afueras de Teherán, en Kahrizak. Un funcionario iraní reconoció el martes cerca de 2.000 muertos, mientras Trump exhortó a manifestantes a "tomar el control" y advirtió que responsables "pagarán un gran precio". Imágenes tomadas entre el 9 y 11 de enero de 2026. (UGC via AP)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes el tono frente a la crisis en Irán al instar a los manifestantes a continuar las protestas que desde hace dos semanas desafían al régimen teocrático. A través de un mensaje en Truth Social, el mandatario pidió a los iraníes “tomar el control de sus instituciones” y aseguró que Washington enviará ayuda.
Trump también apuntó contra los responsables de la represión interna y advirtió que “pagarán un gran precio”. Además comunicó que canceló todas las reuniones previstas con funcionarios iraníes “hasta que cese el asesinato sin sentido de manifestantes”.
El mensaje llegó horas después de la primera admisión de una cifra oficial por parte de Teherán: alrededor de 2.000 muertos en las protestas, según un funcionario iraní. El número contrasta con los 648 fallecidos verificados por organizaciones de derechos humanos, que creen que el balance real podría superar las 6.000 víctimas.
Las movilizaciones comenzaron por el deterioro económico y la suba del costo de vida, pero rápidamente derivaron en el mayor desafío político al régimen desde 1979. Las autoridades mantienen bloqueado el acceso a internet desde el 8 de enero, aunque este martes se reanudaron parcialmente las comunicaciones internacionales. Más de 10.000 personas permanecen detenidas y decenas afrontan cargos de “moharebeh”, delito que en Irán puede ser castigado con la pena de muerte.
Las tensiones entre Washington y Teherán se profundizaron en los últimos días. El lunes, Trump anunció un arancel del 25% a los países que comercien con Irán, medida que afecta directamente a socios como China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos e Irak. Beijing respondió que defenderá sus intereses y alertó sobre los efectos de una guerra comercial.
Mientras tanto, la presión internacional aumenta. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó nuevas sanciones; España convocó al embajador iraní para expresar su rechazo a la represión, y el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “horrorizado” por la magnitud de la violencia estatal.






