Fuertes vientos levantan la nieve el viernes 23 de enero de 2026, en Lowville, Nueva York (Associated Press/Cara Anna)
Una poderosa tormenta invernal comenzó a afectar a amplias regiones de Estados Unidos y mantiene en alerta a cerca de la mitad de la población del país. El fenómeno ya provocó miles de cancelaciones de vuelos, suspensión de clases, interrupciones en eventos públicos y advertencias por temperaturas extremas, mientras las autoridades anticipan posibles daños comparables a los de un huracán.
La lluvia helada inició su avance el viernes en distintas zonas de Texas y, con el correr de las horas, el sistema climático se expandió hacia el centro y el este del país. Según el Servicio Meteorológico Nacional (NWS), al menos 182 millones de personas se encontraban bajo alertas por nieve y hielo, mientras que más de 210 millones recibieron advertencias por frío extremo, con superposición de alertas en numerosos estados.
Las compañías eléctricas permanecen en estado de máxima vigilancia ante la posibilidad de extensos cortes de energía, ya que la acumulación de hielo sobre árboles y tendidos eléctricos podría provocar colapsos incluso después de que la tormenta se disipe.
El impacto ya se hizo sentir en la vida cotidiana: escuelas cerradas en ciudades como Chicago, miles de vuelos cancelados o demorados —principalmente en los aeropuertos de Dallas y Chicago—, servicios religiosos trasladados a modalidad virtual y suspensión de desfiles de carnaval en Luisiana.
De acuerdo con los pronósticos oficiales, el sistema avanzará hacia el noreste durante el fin de semana y podría dejar acumulaciones de hasta 30 centímetros de nieve entre Washington, Nueva York y Boston. Además, el ingreso de aire ártico desde Canadá hará descender la sensación térmica hasta los -40 °C en algunas regiones, un nivel de frío capaz de causar congelamiento de la piel en pocos minutos.
Ante este escenario, varios estados activaron operativos de emergencia. En Oklahoma se esparció salmuera en rutas y calles, se reforzó la presencia policial y se desplegaron unidades de la Guardia Nacional para asistir a automovilistas. A nivel federal, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) preparó equipos de búsqueda y rescate, millones de raciones de comida, mantas y generadores eléctricos.
El presidente Donald Trump informó que el gobierno federal coordina acciones con autoridades estatales y locales, y aseguró que FEMA se encuentra lista para responder ante cualquier contingencia.
Las autoridades advirtieron que la normalización de los servicios podría demorar, especialmente en los estados del sur y del este, donde una gran proporción de los hogares depende de la calefacción eléctrica. Mientras tanto, gobernadores y funcionarios locales reiteraron el llamado a abastecerse, evitar desplazamientos innecesarios y permanecer en sus hogares hasta que mejoren las condiciones climáticas.






