Grilletes, abucheos: así fue la primera comparecencia de Nicolás Maduro y Cilia Flores

Nicolás Maduro

El ex mandatario venezolano y su esposa permanecen detenidos en una cárcel federal de Nueva York. No pidieron libertad bajo fianza y enfrentan cargos por narcotráfico, narcoterrorismo y delitos con armas.

La primera comparecencia judicial de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York estuvo marcada por gestos provocadores, silencios tensos y un clima de fuerte tensión dentro del tribunal federal de Manhattan. Sin transmisión oficial ni cámaras, la audiencia dejó escenas que rápidamente recorrieron el mundo a través de los relatos de los periodistas presentes.

Minutos después del mediodía, Maduro ingresó a la sala del juez Alvin Hellerstein escoltado por agentes federales. El sonido de los grilletes en sus tobillos antecedió su aparición. Vestía uniforme carcelario —camisa azul sobre otra naranja fluorescente, pantalón caqui y calzado penitenciario— y caminó con paso firme hasta la mesa de la defensa. Antes de sentarse, se dio vuelta hacia el público y lanzó un saludo que rompió la solemnidad del recinto: “Happy New Year”, provocando murmullos inmediatos entre los asistentes.

Durante buena parte de la audiencia, el ex mandatario tomó notas en un cuaderno de hojas amarillas, subrayó documentos y siguió con atención la lectura de los cargos. Frente a él tenía una copia del expediente judicial y utilizó auriculares para la traducción simultánea del inglés al español.
Poco después ingresó Cilia Flores, con paso más lento y expresión seria. También vestía uniforme carcelario y presentaba visibles apósitos en la frente y la sien. Evitó mirar al público y se mantuvo en silencio mientras se acomodaba junto a su esposo y los abogados defensores.

El juez Hellerstein, de 92 años, abrió la sesión con un comentario irónico sobre la altura del estrado y los micrófonos, distendiendo brevemente el ambiente antes de avanzar con el trámite formal. Al enumerar los cargos —narcoterrorismo, conspiración para el narcotráfico, lavado de dinero y delitos vinculados a armas— Maduro negó suavemente con la cabeza.

Al momento de identificarse, el acusado intentó ir más allá del protocolo. “Soy el presidente constitucional de la República de Venezuela. Estoy aquí secuestrado desde el 3 de enero”, afirmó en español. El juez lo interrumpió de inmediato y le pidió limitarse a confirmar su identidad.
“Soy Nicolás Maduro Moros”, respondió finalmente.

Minutos después declaró su inocencia. “No soy culpable. Soy inocente”, dijo, alternando ambas expresiones, mientras uno de sus abogados le hacía gestos para que evitara nuevas intervenciones espontáneas.

Cilia Flores, en cambio, fue breve. Se identificó como primera dama de Venezuela y declaró en voz baja: “No culpable. Completamente inocente”. Luego permaneció inmóvil durante el resto de la audiencia.

Ninguno de los dos solicitó libertad bajo fianza en esta instancia, por lo que continuarán detenidos en el Metropolitan Detention Center mientras avanza el proceso judicial. La defensa sí pidió atención médica para Flores, alegando que sufrió lesiones durante su detención y solicitando estudios complementarios ante una posible fractura de costillas.

La tensión volvió a escalar sobre el final de la audiencia, cuando un hombre desde la galería gritó que Maduro debía pagar por sus crímenes. El juez ordenó retirarlo, y mientras era escoltado fuera del recinto, el ex mandatario respondió a los gritos:
“¡Soy un presidente secuestrado! ¡Un prisionero de guerra!”.

Antes de abandonar la sala, un alguacil federal le quitó un bolígrafo que Maduro intentaba guardar entre sus papeles. El juez fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo y dio por concluida la sesión, que duró alrededor de 40 minutos.

Sin cámaras ni transmisión oficial, la escena fue calificada como “irreal” por varios de los periodistas presentes. Mientras el proceso avanza en los tribunales estadounidenses, la causa es seguida con atención internacional y despierta expectativas en una sociedad venezolana que observa, por primera vez en años, la posibilidad concreta de rendición de cuentas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×
Scroll al inicio