El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán al asegurar que podría ordenar ataques contra infraestructura energética e hídrica estratégica si no se alcanza un acuerdo “en breve” y se garantiza la libre circulación en el estrecho de Ormuz.
A través de su red Truth Social, el mandatario detalló posibles objetivos militares, entre ellos centrales eléctricas, pozos petroleros, la isla de Kharg —principal punto de exportación de crudo del país— y plantas desalinizadoras.
Trump afirmó que estas instalaciones fueron “deliberadamente preservadas” hasta el momento, pero advirtió que podrían ser atacadas como represalia por lo que calificó como décadas de agresiones del régimen iraní.
Escalada en medio de tensiones regionales
Las declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión, con enfrentamientos abiertos entre Irán e Israel y con el bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio global de petróleo.
La interrupción del tránsito marítimo en la zona ya provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales, llevando el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril.
En paralelo, desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi advirtió que cualquier ataque a la infraestructura energética iraní tendrá represalias directas contra intereses estadounidenses en la región.
Negociaciones y posible cambio de escenario
Trump sostuvo que existen negociaciones en curso con lo que definió como un “nuevo y más razonable régimen” en Teherán, tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei al inicio del conflicto. Sin embargo, no precisó con qué actores se desarrollan las conversaciones.
Además, medios como The Washington Post señalan que el Pentágono evalúa operaciones terrestres limitadas con fuerzas especiales, aunque desde el Departamento de Estado intentaron bajar el tono descartando una invasión a gran escala.
Riesgo de expansión del conflicto
El conflicto ya supera el mes desde su inicio y amenaza con expandirse. En Líbano, los ataques vinculados a la escalada regional dejaron más de mil muertos, mientras que la misión de paz UNIFIL confirmó la muerte de un casco azul.
En el plano diplomático, países como Turquía, Pakistán, Egipto y Arabia Saudita buscan abrir canales de diálogo para evitar una escalada mayor.






