Habrá balotaje presidencial en Bolivia entre el senador Rodrigo Paz Pereira y Jorge "Tuto" Quiroga
La Paz, 18 de agosto de 2025 – Bolivia se encamina a un giro político trascendental. Después de dos décadas bajo gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS), la izquierda quedó fuera de competencia y en noviembre cederá el poder
La segunda vuelta presidencial, prevista para el 19 de octubre, enfrentará al sorpresivo Rodrigo Paz Pereira, representante de la centro-derecha, y al ex mandatario Jorge “Tuto” Quiroga, referente liberal de derecha.
La sorpresa de Paz Pereira
El senador Rodrigo Paz Pereira (57), hijo del ex presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), dio el gran batacazo electoral. Postulado por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), pasó del 8,3% que le daban los sondeos a ser el candidato más votado, con el 32,14% de los sufragios escrutados en el 95,41% de las actas.
Su ascenso se consolidó en la última semana de campaña, en paralelo a la caída del empresario Samuel Doria Medina (66), quien fue blanco de campañas de desinformación y terminó tercero con el 19,86%. Aunque derrotado, Doria Medina anunció su apoyo a Paz Pereira para el balotaje.
En tanto, Quiroga (65) obtuvo el 26,81% y buscará regresar al poder que ejerció en 2001-2002 tras la renuncia de Hugo Banzer.
Una fórmula atípica
Uno de los motores del crecimiento de Paz Pereira fue su candidato a vicepresidente, Edman “El Capitán” Lara (37), un ex policía dado de baja por denunciar corrupción, que se transformó en figura popular en redes sociales, especialmente en TikTok. Su irrupción aportó frescura y atrajo a votantes jóvenes.
Dividida por la feroz interna entre Evo Morales y el presidente saliente Luis Arce, la izquierda sufrió un derrumbe histórico. El candidato más votado del espacio fue el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, con apenas 8,22%. Por su parte, Eduardo Del Castillo, ex ministro de Gobierno, quedó relegado con el 3,16%.
Evo Morales, impedido judicialmente de postularse y con un pedido de captura en curso por un caso de estupro y trata agravada, militó por el voto nulo, que alcanzó el 19,29%, cifra inédita frente al histórico promedio del 3%. Sin embargo, ese voto no tiene validez y terminó beneficiando a los opositores.
La salida del MAS del poder se oficializará el 8 de noviembre, cuando asuma el nuevo gobierno.
Un Congreso fragmentado
Las elecciones también definieron la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional, donde las tres primeras fuerzas son de centro y derecha. Aunque atomizado, el Parlamento podría configurar una mayoría de dos tercios opositora, dejando a la izquierda reducida a un puñado de diputados y sin representación en el Senado.
Economía en crisis y hartazgo social
El voto por el cambio estuvo atravesado por la grave situación económica. La escasez de divisas y combustibles disparó las filas en estaciones de servicio y alimentó un dólar paralelo de 13,4 bolivianos, casi el doble de la cotización oficial. Esto impactó en la inflación y en la falta de productos básicos, generando malestar social.
Durante la jornada electoral, varios candidatos del oficialismo fueron abucheados al ir a votar. Incluso el propio presidente Luis Arce sufrió rechazos al salir de la urna, reflejo del desgaste del MAS tras 20 años de poder.
Modelos de futuro enfrentados
Paz Pereira propone un plan de austeridad bajo el lema “Capitalismo para todos”, con apertura de importaciones y eliminación de barreras comerciales.
Quiroga, en cambio, plantea un giro más radical: privatizaciones, acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, aunque promete mantener subsidios al transporte.
Ambos coinciden en revisar el extenso esquema de subsidios estatales que caracterizó al MAS.
Hacia el balotaje
Con la transición ya en marcha, Bolivia se prepara para una elección decisiva. El 19 de octubre, Paz Pereira y Quiroga se disputarán el voto de un electorado cansado de la crisis económica y de las divisiones internas del oficialismo.
“Ahora la palabra la tiene el pueblo boliviano”, afirmó el presidente Arce al reconocer la derrota. “Habrá una transición democrática”, aseguró, marcando el cierre de un ciclo político que comenzó en 2005 con Evo Morales y que en 2025 llegó a su fin.






