Entre Caníbales, un producto que tuvo escasa respuesta

Era la apuesta del año de Telefe y así lo anunciaron. No sólo porque implicó una de las inversiones más grandes para un producto de televisión nacional, sino porque era el regreso de Juan José Campanella a la tevé.

 
Con figuras populares y con una historia que se metía en la cocina de la política, los hijos del poder, la violencia de género y la impunidad. 
 
Como si faltara algo más, la ficción está musicalizada con las canciones de Soda Stereo y filmada en 4K (Ultra HD). Pero nada de eso alcanzó: Entre caníbales nunca tuvo una respuesta positiva de la audiencia y por su bajo rating se decidió reducir la serie a 60 episodios (estaba pensada para 120) y el horario de emisión se llevó a las 23:45 hs, muy lejos del prime time.
 
¿Cuáles son las razones por las que esta miniserie no tuvo el aval del público masivo? A priori, según Tiempo Argentino el levantamiento programado no es una buena noticia para la televisión. Más allá de que la promocionada calidad de la tira protagonizada por Natalia Oreiro, Joaquín Furriel y Benjamín Vicuña tiene varios aspectos cuestionables, es innegable que sus creadores decidieron tomar riesgos y ofrecieron un producto distinto a lo que se ve en la televisión actual. Tanto por su modo de producción, como por el enfoque estético y argumentativo.
 
El cambio, esta vez, no fue bien recibido. ¿Por qué? Las explicaciones pueden ser muchas y todas subjetivas, claro. Nadie tiene la fórmula del éxito y, por suerte, es imposible saber de antemano “las historias que quiere la gente”. Pero se pueden esbozar algunas explicaciones. Entre caníbales arranca con un conflicto poderoso: una mujer que quiere vengarse de una violación, en la que además se muere su amiga y encara un plan de justicia por mano propia. Pero para llevar adelante su plan, la trama se desarrolla de una manera demasiado intrincada para el target al que apunta. Los protagonistas, además, no están ofreciendo sus mejores actuaciones: el ritmo es excesivamente acelerado, todo el tiempo al borde de un dramatismo poco creíble, o se pasa a una economía de recursos, a interpretaciones demasiado impolutas, que poco tienen que ver con lo que se vio unos minutos antes.
 
Desde la estética, los planos de la serie también son cuestionables. Hay un recurso que en cine se conoce como “ojo de buey” que refiere a los planos que son tomados desde un objeto: una cerradura, entre las rejas de una prisión o –por ejemplo– la famosa toma en que Walter White (Breaking Bad) esconde los dólares en el lavarropas. De hecho, Vincent "Vince" Gilligan (creador de la serie) contó en una entrevista que le parecía demasiado tener más de un ojo de buey por episodio. “Abusar de ese recurso se vuelve un boomerang”, dijo. En Entre caníbales todos los planos se observan desde algún detalle, o hay un contraste entre quien habla y el que escucha. La cámara siempre está ubicada con esa intención de mostrar que lo que se cuenta es un secreto o marcar cierta tensión. Eso, más el exceso de tonos oscuros en la imagen, vuelven el clima demasiado recargado.
 
Más allá de las explicaciones que se puedan plantear sobre los avatares del rating, lo preocupante del desenlace de Entre caníbales es que generará productores temerosos que una vez más vuelvan a apostar a lo seguro. 
 
M.M.
"Les seguiremos dando lo mejor, aunque quede uno solo. Gracias."
Juan José Campanella
 
 Nos estamos perdiendo una actriz con un nivel de crecimiento excepcional.
Soledad Silveyra
 
Acuerdos
Más allá de la baja respuesta de la audiencia, la financiación de Entre Caníbales no corre riesgos ya que Telefe y 100 Bares (la productora de Juan José Campanella) firmaron acuerdos internacionales para vender la miniserie al exterior con Fox. Por eso, la señal de cable FoxLife emite la serie todas las medianoches para la región latinoamericana. Además, hay intenciones de venderla a otras regiones del mundo.
 
La cifra: 7,5 puntos de rating es el piso que tuvo la ficción en su tercer episodio y se volvió el promedio.
 
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