Los mercados financieros vuelven a mostrar señales de desconfianza hacia los activos argentinos. Este miércoles, bonos soberanos en dólares se hunden hasta un 7% y las acciones retroceden hasta un 4%, en una jornada marcada además por el “shutdown” del gobierno de Estados Unidos, que impacta en las bolsas de Nueva York.
Presión sobre el tipo de cambio
En el mercado local, el dólar mayorista se negocia a $1.425, cada vez más cerca del techo de la banda cambiaria fijada en $1.482. La devaluación también arrastra a los bonos: el Global 2046 (GD46) lidera las bajas con un -7,1%, mientras que el promedio de la deuda retrocede 3,8%.
En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas cotizan con pérdidas generalizadas, encabezadas por Mercado Libre (-4%).
El impacto de las nuevas restricciones
El Gobierno nacional implementó nuevas trabas cambiarias para frenar la especulación con bonos y limitar la compra de divisas a bancos y entidades autorizadas. Estas medidas, sin embargo, provocaron un aumento en la brecha entre el dólar MEP y el oficial.
Según datos de Rava Bursátil, el Tesoro adquirió el 44% de las divisas liquidadas por el agro, lo que permitió acumular unos USD 1.700 millones en las últimas jornadas. Aun así, los analistas advierten que la presión cambiaria persiste, en un escenario atravesado por las elecciones legislativas de octubre.
Señales mixtas para los inversores
“La renta fija local entró en una fase bajista desde agosto. Hubo un rebote técnico, pero la tendencia de mediano plazo no cambia”, señalaron desde Rava, recomendando a los inversores con fuerte exposición en bonos en dólares reducir riesgo.
Por su parte, la consultora Qualy advirtió sobre “la fragilidad macroeconómica, con actividad estancada, presión cambiaria y consumo deprimido”.
Aunque el gobierno de Javier Milei recibió recientemente un respaldo millonario de Estados Unidos, la reacción de los mercados fue cautelosa. “El anuncio abre un escenario inédito, pero las piezas del rompecabezas todavía no encajan del todo”, analizó un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea.
El economista Gustavo Ber coincidió en que los inversores esperan definiciones más claras: “Los activos domésticos mantienen un tono cauto, tras el rebote inicial a los anuncios de Bessent. El foco está en la dinámica cambiaria, la brecha y las compras de dólares del Tesoro”.







